Mostrando entradas con la etiqueta ahmedineyad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ahmedineyad. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de septiembre de 2009

LAS FIESTAS DE MI PUEBLO, por Mr Dry



Cada uno que se apañe su propia mitología

jueves, 6 de agosto de 2009

ARISTURTLE, por Mr Dry


“Como va a ser imposible, si a mí me pasa”, se pregunta compungida la protagonista de La Buena Estrella, porque está enamorada de dos hombres a la vez. La lógica le dice que no, que no es posible, pero su corazón tira de ella en direcciones opuestas, y nota la tensión por dentro. Uno es Antonio Resines, carnicero de profesión y buenazo donde los haya. El otro es Jordi Mollá, tan guapo como malote. Ella está dividida entre el hombre que la recogió de la calle y la cuidó hasta más allá de los límites del sentido común, y el hombre que la pone del revés cuando la besa.
Las personas que somos capaces de albergar sentimientos incompatibles entre ellos –y lo que es más, deseos incompatibles con la realidad- estamos destinados a tener una vida movida (algo que, además, rima).
Yo tengo un proyecto de ascetismo vital para este agosto, y al mismo tiempo estoy deseando que alguien me llame para echarme unas cañejas. Yo me estaba dejando las tracas gitaneras y la barba del Capitán Frudesa (Jexi dixit), y esta tarde me he dejado la cabeza como un monje saolín. Yo me había dejado el tabaco y quería reducir el cervecismo a niveles saludables, y aquí estoy, en el bar TTjas, fumando y bebiendo como si me fueran a dar un premio.
Total, contradicciones y más contradicciones.
Sin embargo, el bote se ha estabilizado.
Un amigo me explicó el siguiente ejemplo: Imaginen un caballo de juguete de unos 20 cm de largo, de esos que mueven las patitas y andan. Vale, ahora pónganlo en una mesa normal y denle cuerda para que ande en una dirección. ¿Lo visualizan? Bien, ahora, atenle un ladrillo en la cola con una cuerda, y dejen con suavidad que éste cuelgue por el otro extremo de la mesa. El sentido común no falla aquí: el ladrillo, que pesa un poquito más que el caballo, lo arrastrará hasta el extremo de la mesa… pero este no caerá. Justo en el borde ocurrirá la magia de la compensación de los vectores de las fuerzas. Formarán un ángulo recto perfecto, de la hostia, vaya. El caballo moverá sus patitas empujando en horizontal, mientras que el ladrillo intentará volver a su “lugar natural”, que es el suelo. En ese momento, las fuerzas se anulan y el caballito se queda allí, en el borde, sin caerse.
El caso es que la frase de hoy es de Aristóteles, que resume lo que quiero decir (aunque tanta cerveza sincopada me lo esté impidiendo): para saber lo que tienes que hacer, tienes que hacer lo que tienes que hacer. El bueno de Aris no se detuvo en consideraciones de ningún tipo: hazlo y punto.
Lo que ocurre, como pueden imaginar, es que la mente recibe dos imperativos contrarios al tiempo. Haz esto y haz lo otro. Nada y guarda la ropa. Aprieta los dientes y rompe a llorar. Mantén tu orgullo y llama a esa chica. Haz ejercicio y bebe cerveza.
La situación llega a lo que el inventor de la teoría de juegos, John Nash (sí, el Russell Crowe de Una Mente Maravillosa), llamaba un "punto de silla": un dilema donde no hay criterio para optar por una u otra solución, y la cosa se pone en tablas, un empate donde la salida ya no será racional. Ese equilibrio no es inestable, antes al contrario: el caballo y el ladrillo han neutralizado sus fuerzas, y se quedarán así hasta que algo deshaga el empate, como por ejemplo, que se gaste la cuerda.
La opción A y la opción B, señora, en equlibrio físico perfecto.


Perdonen la dispersión de este post, escrito casi íntegramente en el bar TTjas y progresivamente regado con cerveza Estrella de Levante, levante una Estrella, amigo,
Abrazos
and keep on biofruitin´

miércoles, 15 de julio de 2009

BIÓLOGOS, por Canalla Dry


-



CANTANTA: ¿Qué se ve desde el edificio más alto de Toronto?
DRY: No sé
CANTANTA: Torontontero
--
DRY: Y qué, ¿cuándo lo dejaste con tu novio?
LOCA POSESIVA: No, si estoy con él todavía… es que os quiero a los dos por igual
DRY: Glups… dónde están mis calzoncillos!!!!
--
BAKALA GUAPA: A mi amiga le gustas
DRY: Pues hay un problema, porque a mí me gustas tú
BAKALA GUAPA: Ah, pues entonces nos metemos en el baño y nos enrollamos allí, que no le quiero hacer la puñeta
DRY: claro, mucho mejor, dónde va a parar
--
DRY: Ayer no nos vimos
LOCA FOTÓGRAFA: Sí, quedé con mi exnovio, que lo ha dejado con su chica y estaba fatal
DRY: Pues quedamos hoy, ¿no?
LOCA FOTÓGRAFA: Hoy he quedado con mi otro exnovio, que me quiero despedir
DRY: …?
LOCA FOTÓGRAFA: Sí, me voy mañana a vivir a Barcelona
--
DRY: Oye, perdona, ¿te apetece que quedemos esta tarde?
COMPI DE TRABAJO ADORABLE: Si, bueno, esteee, eeeh, sí, claro… eeeeh, tomamos una cerveza y ya está, Y NO PASA NADA…
DRY: …?
COMPI DE TRABAJO ADORABLE: Bueno, es que hay un pequeño inconveniente
(Nota de Dry: el pequeño inconveniente no cabe por la puerta si no se agacha.)
--
DRY: Hola
NOVIA DE DRY: Vete a la mierda
--
NOVIA DE DRY (otra): Dry, no te enteras, es la Ley del Deseo. Si yo viera a un tipo así en un bar y mi cuerpo tirara de mí tan fuerte no sabría resistirme.
DRY: Bueno, pero cuando me lo contaras yo no sabría superarlo, seguramente lo dejaría contigo.
NOVIA DE DRY (otra): Ah, pues entonces no te lo contaría
DRY: Ah, claro, mucho mejor…eeeh, espera,… ¿cómorrr?
--
DRY: Qué bien me cae este guitarrista, además es superbueno
NOVIA DE DRY (la otra, ya no hay más): me tiró los trastos el otro día
DRY: merece morir
--
AYESTECHICO: oye, te has lavado las manos durante todo el finde con eso verde que hay en el lavabo?
DRY: Sí
AYESTECHICO: Pues es gomina
--
CHICA JOVEN: Ahora que me dejas, te quiero regalar este poema, que me hace pensar en ti. Es una canción de… Medina Azahara.
DRY: ¡Coñó! (así, con acento y todo)
CHICA JOVEN: ¿Qué pasa?
DRY: No, nada, nada…
--
DRY: mira, ésta de la foto es mi hermana mayor… y éste es su marido
COCINERA GUAPA: estoooo,… ¿se llama Mariano?
DRY: Sí
COCINERA GUAPA: …
DRY: Hostianomejoooooooodasssss
--
DRY: Miss TTjas, ¿a qué hora sales? ¿hacemos algo luego?
MISS TTJAS: …
DRY: No sé, esa exposición que te digo, un cine, un teatro,…
MISS TTJAS: …
DRY: No sé, vamos al corte inglés? Te gusta escalar? Paseamos?
MISS TTJAS: …
DRY: Me pones un té, por favor?
MISS TTJAS: claro, ¿de qué lo quieres?
--
DRY (guasón): haha, parece que a tu amigo le gusto más que yo a ti
CHICA RUBIA QUE HABLABA CERCA DE MIS LABIOS (seria): sí
--

miércoles, 24 de junio de 2009

FUEGO A DISCRECIÓN, por Mr Dry




“Mire, doctor, …le voy a contar, …no sé qué me pasa, qué tengo… no sé, siento una especie de rabia, …bueno, mire, qué demonios, …odio a mi mujer, …odio a mi padre, odio a mis hijos, a mis compañeros, …me odio a mí mismo, le odio a usté,...
-Pero bueno! y a mí qué me cuenta!
-Pero… ¿no es usted el médico del odio?
- No, del odio no, del OÍDO,…O-Í-DO”

Seguro que alguna vez han ido a buscar algo al sitio equivocado, pues eso es lo que le ha pasado al señor del chiste y al que esto teclea.
Saluden al nuevo director gerente de Kagada Corporation Spain

sábado, 13 de junio de 2009

EL TIBURÓN VICTORIA (II), por drysnki


.




Permítanme que les cuente esta historia ahora. Sé que hay post más urgentes, sé que debo escribir sobre la aventura de Madcap, sobre cómo lo estoy echando de menos; sé también que hay un post-homenaje pendiente para alguien; hay también novedades en el ámbito de las ttjas, con varios post posibles para el comienzo, el nudo y el final de la historia; por si todo eso fuera poco, un club de fútbol acaba de pagar casi cien millones de ecus por un bakala, lo que me daría para escribir cienes y cienes de páginas llenas de demagogia y mala uva.
Sin embargo algo me empuja a hacer esto hoy, mientras aún resuenan en mi cabeza las palabras de Walter, que, además de ser su protagonista, es el que me ha contado lo que sigue,.
Walter es músico, uno de esos músicos malos con ganas, y con una trayectoria de lo más irregular. Sin embargo, el otro día le ofrecieron tocar con una banda con posibles. Ensayó como si le fuera la vida en ella, hasta que en los dedos le salieron unos callos de recogedora de percebes de las Rias Baixas. Llegó el día del concierto y los nervios le atenazaban. Había muchas cosas en juego, una situación novedosa, sobre todo comparada con los meses anteriores.
Ya subido al escenario, tenemos a Walter tocando los temas de su nueva banda, rígido y tenso, pero bien. Sobreponiéndose al miedo físico e intentando mantener la concentración, para no meter uno de esos “cazos” que harían sonrojar al público y enfadarse a la cantante. Walter está en una de las esquinas del escenario, que está en alto y cerca de una de las puertas del local, que acaban de abrir porque hay tanta gente que ya no se puede entrar por la principal. Nota el aire fresco de la noche de junio que le da un poco por la espalda, nota gente entrando y mirándole desde abajo mientras se adentran en la marabunta del público. Cuando por fin se decide, durante uno de los riffs más complicados de entre los que tiene que hacer, cuando por fin se decide –decía- a mirar a su izquierda, su mirada va directamente al punto de fuga de la imagen. Walter se ha girado y sus ojos van como una flecha a clavarse en unos ojos azules intensos que le miran desde abajo. Todo ocurre en una décima de segundo, pero sabe que es uno de los recuerdos más perfectos que jamás va a conservar. La chica está entrando al local, en un momento del concierto, que más bien parece una banda sonora para esa situación. En un razonamiento fugaz, Walt se hace una composición de lugar: es casualidad que ella esté aquí, no ha venido –ni mucho menos- a verte. Va con su chico, que avanza delante de ella, haciéndose un hueco con su imponente cuerpo de jugador de polo suizo: él no sabe nada de la escena que se está desarrollando a su espalda, y que acaba de congelar el tiempo. Durante una décima de segundo sus miradas, la de Walt y la de ella, se cruzan, y en la cara del primero y empujada por un escalofrío en todo su cuerpo nace una sonrisa triste, como a cámara lenta. Desacostumbrado como está a que la realidad proporcione momentos mágicos, Walt no sabe si ese segundo se volverá mezquino en seguida… pero nada de eso ocurre. La realidad y el propio Walter, y la música, y ella, y su novio, todos están a la altura de semejante confabulación de circunstancias. Sus ojos azules se abren todavía más, Walt mantiene su sonrisa. Entonces, el tiempo se reanuda. Sigue el riff y la gente empuja para entrar, ella busca la mano de su novio y los camareros siguen sirviendo, ajenos a todo lo que acaba de pasar.
Durante el resto del concierto Walter encuentra varias veces los ojos de la chica a la que ama, y le cruzan por la cabeza pensamientos de adolescente como coches de carreras. También al final la ve, incluso habla con ella, incluso ella le obliga a estrechar la mano de su jugador de polo (“éste es Walter, él es…”, no consigue retener su nombre, menos mal).
Mientras carga todos los instrumentos en el coche, Walter la ve sentada con sus amigos fuera en la acera, tomando una cerveza, y le invade una envidia épica: ojalá fuera yo el que escucha lo que dice, el que la puede mirar de cerca durante más tiempo que una décima de segundo; ojalá fuera yo el que ahora se aleja con ella para buscar el coche, el que la abraza por la espalda antes de entrar al portal, el que baja la basura porque antes se les ha olvidado, el que la besa bajo las sábanas.
Han pasado un par de días y Walt me lo cuenta como si se hubiera quedado suspendido en ese momento, pobrecito, y acaba diciéndome que ya no quiere encontrársela nunca más.

sábado, 9 de mayo de 2009

INIESTA (otro post lastimero), por Mr Dry


.



Soy como el Chelsea. Me he gastado un montón de pasta en comprarme jugadores. Tengo un uniforme guapo, tenía a Mourinho, pero cuando se puso chungo lo mandé a zurrir mierdas, tengo un estadio molón, unos hinchas de puta madre, tengo a Drogba, a Lampard y a Ballack, y sobre todo, un estilo defensivo que es la envidia de la Premiere, que es como llaman los friquifútbol a la liga de la Pérfida Albión.

Total, que soy el Imperio Británico, soy el Almirante Nelson, soy Radiohead y The Who y Led Zeppelin, soy la Reina Victoria y Winston Churchill, soy Newton, Charles Darwin y Watts, , soy Scotland Yard y 007 y Sherlock Holmes, soy Mr Bean y los Monty Python.

Estoy -en definitiva- preparado para la Champions, la gripe cerda (Berto dixit), la crisis y la amenzas de Al-Qaeda. Y lo estoy a mi manera, unas maneras entre retros y modernas, entre freaks y cool.


Sin embargo, una personita manchega, de tez pálida y modales suaves, sin ninguno de los defectos que ensucian el mundo del fútbol, rasga la Union Jack y vuela por los aires mi parlamento, el más viejo del mundo.


Lleva el escudo de Unicef en la camiseta y se le ve feliz como un niño. Nos ha marcado un gol que saca de la competición; al menos, hasta el año que viene. De repente, grandes y sofisticados, nos descubrimos envidiando a un chaval de un minúsculo pueblo de Albacete, añorando su inocencia y su alegría sin dobleces.




Mi muralla de defensas-soldado no será renovada para la temporada que viene, cambiaré al entrenador y al preparador físico, vestiré de verde y no de azul, cambiaré el himno, me mudaré de estadio.


Pero si vuelve Iniesta, nada servirá.




Te regalo mi imperio, chaval, si me das tu camiseta

viernes, 8 de mayo de 2009

EL FUTURO YA NO ES LO QUE ERA, por Mr Dry


Pasen buen fin de semana.
PD: Lo que de verdad inquieta de esta foto es la silla en la piscina, e que sí?

jueves, 2 de abril de 2009

CHICAS, CHICAS, FUTURO, FUTURO





Dice krakauer, el escritor del altamente recomendable Hacia rutas salvajes, que sólo hay una cosa comparable a adentrarse en los misterios femeninos, y es la escalada. Lo más parecido a una montaña que hemos visto los bios es el Santuario de la Fuensanta, que está asfaltado y lleno de parejas pijo-bakalas pidiendo fecha para casarse allí (y tener al fin una boda de altura, juas juas).
Para nosotros, entonces, los únicos misterios insondables son las chicas y las chicas con novio. Y en primavera no te digo ná.

Por eso este finde saltaremos sobre ellas para intentar arrebatárselo. (En la imágen de arriba, un biofruitmen con su último ligue después de competir por el campeonato mundial de vodka con cerveza. Aviso para navegantes: no emborracharse hasta después de que pase algo)

martes, 24 de marzo de 2009

DAME PAN Y DIME TONTO, por Mr Dry




"A dónde irán los besos que no damos, que guardamos", pregunta con voz de Alex Ubago de 40 años el ínclito Victor Manuel(cuando la cantaba, ...ahora debe de tener más, si mis cálculos no fallan). A dónde van, decía el melodymaker asturiano. Pues a dónde van a ir, directamente a uno de tus pliegues cerebrales favoritos: el de la frustración de baja intensidad. Allí donde guardas tus recuerdos más moderadamente grises. En otros cajones guardas, por ejemplo, los besos traumáticos, los que intentaste dar y que no acabaron en su sitio, básicamente porque te hicieron una finta que te dejaron como a Alkorta tras la cola de vaca de Romario: con una vertebra mirando a Pittsburg y las otras al Kirguistán.
Pero no son los recuerdos decididamente traumáticos, sino los rematadamente frustrantes ...porque ni siquiera lo intentaste. Deben de tener razón los guionistas de la Disney y los publicistas de Nike: es mejor intentarlo y ahostiarte que no intentarlo y recomerte por dentro como si te estuvieran desfragmentando el disco.
Mi lista de chicas a las que he estado a punto de decirles algo es astronómicamente superior a mi lista de chicas que siquiera conozco. (en honor a la verdad - la verdad, esa zorra hija de perra-, debo decir que ahora contamos con un ariete como los de antes, por lo que conocer chicas desde cero ahora no es tan imposible como escupir y darle a la Luna).
Total, que si no lo das se te agria la leche, se te queda el beso ahí enquistado y le salen pelos, y lo que era bonito te puede llevar después a la cárcel por estamparle un bigmac al dependiente del burguer pin con bandeja y todo, tan mala es la energía nunca liberada.
Por eso y para que no se me quede dentro (que bastante mosntruos peludos hay ya), Miss Cecily, que te vas mañana a UK, que no te vas a acordar más de mí, que seguramente no reunes las virtudes que te presupongo, por eso, decía mi admirada Cecily, te mando un beso virtual allá donde quiera que estés. A ser posible en plenos morros.

.