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domingo, 27 de septiembre de 2009

NUEVAS ENSEÑANZAS DEL MAESTRO WI-TEI, por Mr Dry





El maestro está en la posición del loto, y su discípulo, el díscolo Chin-Po, se encuentra en la reverencial posición del pelícano frente a él, posiciones éstas que nos indican que la escena transcurre durante lo que los zen llaman "Clase de sabiduría vital para el mundo moderno"; en estas clases el discípulo presenta sus dudas al maestro, y éste escucha con atención para luego contestarle con un koan, o cuento zen, que el discípulo -si no es muy lerdo- debe saber interpretar para resolver sus dudas existenciales.

-Maestro- dice Chin-Po

-Maestro- repite Chin-Po, al no recibir respuesta en siete minutos.

-¡Maaaaeeeeestroooooo!- grita con soniquete el joven, mientras alarga el sagrado Kinju para despertar al maestro (en realidad, el kinju es un palo de escoba que sirve para este tipo de cosas, porque los ancianos zen se duermen en el filo de un tomate). Tras un par de golpecitos suaves, y uno bien gordo en toda la cabeza, el venerable anciano se incorpora un poco, abre los ojos y se quita los cascos del emepetrés.

-Empata el Osasuna en Mestalla- dice con solemnidad, y sus palabras no rompen la paz de la sala. Comienza la clase- añade el maestro, mientras se toca la frente, como preguntándose el por qué de ese repentino dolor de cabeza.

-Maestro Wi Tei, una duda corroe mis pensamientos

-Compártela conmigo, pero recuerda que nadie sabe si un árbol que cae en un bosque solitario hace ruido o no.

-sí...ésteee...otra vez lo del arbolico....vaya... Ejem, verá, maestro, ¿recuerda que le hablé de esta chica, Areté?

-Sí, claro, no has parado de hablar de ella en tu blog durante todo el verano. Sólo los lectores avezados perrcibimos esas cosas. Prosigue.

-Mire, maestro, yo la perseguí durante todo agosto. Luego, en septiembre, conseguí besarla, y la cosa de repente se puso sobre ruedas, ... pero cuesta abajo y sin frenos.

-Chin Po, deja las metáforas a los que sabemos.

-Perdón, Venerable Maestro- dice Chin Po mientras se golpea la entrepierna con el kinju, en señal de que se disculpa por su arrogancia.

-Continúa, que quiero oír la segunda parte del fútbol.

-Bien, maestro. Yo beso a Areté un día. Una semana después la invito a cenar a casa. La cena va bien... y al final se queda a dormir.

-Bravo!

-No tanto, no se crea. Me gusta mucho dormir, y en general, estar con ella. Pero inexplicablemente la cosa se solidifica... y nos convertimos en un matrimonio, una pareja que ya no tiene nada que decirse, salvo los terribles reproches. Yo no consigo hacerle entender que me gusta, que me da igual que tenga diez años más que yo, que cuando la llamo para quedar no es porque piense que tengo que hacerlo, sino porque QUIERO verla.

-Recuerda las enseñanzas del viejo Ru Te: "Si una persona no te cree cuando te pregunta si te lo estás pasando bien y le contestas que sí, entonces enciende una vela junto al viejo estanque".

-Lo he entendido todo, menos lo del estanque, maestro.

-Porque aún eres joven e inexperto, Chin Po, que pareces gilipollas.

-Ya, vale.

-Prosigue, el tiempo (que no existe) apremia. Me has dicho que ella no se creía que te gustara, y que eso vició la relación.

-Bueno, en realidad, hubo más cosas. Como por ejemplo, las discusiones. Creo que he discutido más en dos semanas que sumando todas mis relaciones anteriores, guerras mundiales incluidas. El caso es que yo me sentía idiota por discutir todo el tiempo.

-Los problemas reales llegan solos, buscarlos al principio es de necios.

-Eso mismo pienso yo. De hecho tengo una camiseta que lo pone.

-Continúa macho, que me has pillado en pleno Carrusel Deportivo.

-Bien. El otro día estaba yo durmiendo en su cama. Y entonces me despierta, y me dice que está nerviosa. Yo intento tranquilizarla, pero es casi peor. Me dice que quiere cambiar las sábanas. Las cambiamos. YO voy medio zombi, porque he dormido seis horas en dos días. Le pregunto si sus nervios son solo por la sábanas o si es que quiere hablar conmigo. Me dice que qué hago yo con ella, en vez de andar persiguiendo jóvenes lozanas. Porque me gustas tú, Areté, joder. Entonces me dice algo así como que si le gusto, que no se nota. La vena de mi frente se hincha por quinta o sexta vez en dos semanas...

-Y explotas- se adelanta el Maestro, en un gesto que, como saben, es de muy mala educación.

-No, no exploto. Imploto, del verbo implotar. Los músculos de mi cara no se tensan, sino que se relajan. Mi cuerpo experimenta una calma parecida al nirvana. En ese momento sé que se ha terminado, que no hay más que hacer. Escondo como puedo mi erección, cojo mi ropa y me empiezo a vestir. Ella dice que lo entiende, que sabía que iba a pasar. A mí me dan ganas de gritarle que ha pasado porque ella lo ha provocado, pero no lo hago. Es tarde y hace mucho frío, pero me voy a mi piso a dormir al menos una hora más antes de irme al curro.

-Sabio comportamiento. Pero, ¿y tu pregunta, Chin Po? ¿Cuál es la duda para la que me estás pegando la brasa esta?

-Ayer me envió un mensaje diciendo que quería dormir conmigo. Yo la llamé un par de horas después, diciendole que estaba muy cansado tras el viaje, y que prefería verla en otro momento y hablar con calma.

-Ante todo, mucha calma.

-Eso pienso yo. Además, el día que "lo dejamos", le dije que iba a necesitar una semana para estar solo, porque soy un poco bastante melón, y prefiero no ver a la gente -ni que me vean- así. Sin embargo, hoy la he llamado para preguntarle qué tal estaba, y porque la echaba un pelín de menos también, y me ha cogido el móvil preguntando "¿Quién es"?

-Ha borrado tu número. JAJAJAAJA, si eso es lo que haces tú.

-Sí, pero luego al hablar no ha sido tan amable como yo lo habría sido. De hecho he empezado a pensar"¿Y de esta persona he estado yo enamorado?". ¿Qué debo hacer, maestro, para recuperar el equilibrio?

-Bien, Chin Po. Has agotado al máximo tu turno de palabra. Déjame que te cuente este breve koan:

"Antes, hace mucho tiempo, las tuercas y los tornillos no eran de fabricación industrial, sino que eran hechos a mano, cada uno por su lado. Luego, contrataban a mujeres a las que sentaban con dos grandes sacos a cada lado. Su trabajo era coger un tornillo de la primera bolsa e ir probando tuercas de la segunda, una por una, para ver si alguna encajaba. Créeme, casi nunca era a la primera ni a la que hacía veinte"


El discípulo Chin Po, ya en la posición de ardilla (lo que denota que la clase está llegando a su fin), asiente a las enseñanzas del koan mientras se golpea en la cabeza con el kinju, en señal de que su maestro mola, y él no.

Su mente se ha vaciado de preocupaciones, Areté se diluye en el fluir del mundo.

Chin Po está preparado para afrontar, de nuevo, una dura semana de trabajo.



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sábado, 12 de septiembre de 2009

SETI, por Mr Dry




Tengo que empezar diciendo que me duele el cerebro después del concierto de Nudozurdo en Murcia. Si pueden no dejen de verlos, pero asegúrense de que están preparados para ponerse al borde mismo de la cordura, o llévense tapones para los oídos, o ambas cosas.

Me imagino que todos ustedes habrán visto la película (o el libro) Contact, y gracias a eso, sabrán qué es el S.E.T.I., pero como el nombre el inglés mola que te pinchas, pues me marco el siguiente pegote: SETI son las siglas de Searching for Extra Terrestrial Intelligence, o sea, emisión y búsqueda de posibles señales de radio de otras galaxias.

Yo creo en la vida en otros planetas, por si les interesa; claro que también creía que mi exnovia no iba a seguir con su plan de invitarme a su boda, y hoy cuatro años después, me ha llamado para tomar un café, me imagino que para darme una de esas invitaciones de boda supuestamente bonitas y/o ingeniosas. Yo he rechazado el café y le he dicho por teléfono (ATENCIÓN) que en septiembre no iba a poder quedar con ella porque tengo mucho lío. Los que me conocen, saben que el día de más actividad de Dry suele ser cuando echan dos capítulos de Perdidos seguidos, por lo que excusarme alegando estrés pues ha sonado más falso que un poema de esos de 7557. Pero qué quieren que les diga, no es normal lo que ella está haciendo, y prefiero esperar a que se dé cuenta, en vez de obligarnos a tener una conversación civilizada en una cafetería acerca de lo que se debe y lo que no se debe hacer en estas circunstancias tan extraordinarias.

Bueno, volvamos al SETI. Si recuerdan Contact, recordarán que el programa SETI, que existe realmente, nunca tuvo mucho presupuesto (aunque a algunos demagogos les parece un disparate invertir un dolar en sintonizar marcianos, pero claro, estos son los mismos que venderían el Vaticano para acabar con el hambre en el mundo, tan confundidos están). El SETI, decía, siempre ha peligrado por falta de pasta. Sin embargo, la llegada del Interné hizo que su historia experimentara un giro inesperado. Los datos en bruto que recogían con sus enormes radiotelescopios necesitaban de ordenadores superpotentes para poder ser procesados. Eso era en el fondo lo que lastraba la investigación. Entonces, el cerebro de alguien hizo click, y apareció una de las ideas más molonas que conozco: No hacía falta procesar los datos en los superordenadores, podía delegarse esa tarea... en los usuarios de internet. Tan sencillo como eso: miles de internautas en el mundo cedieron en el 99 una pequeña parte de sus procesadores para realizar el trabajo feo de depuración de datos recibidos del espacio. Un amigo mío dejaba su pc encendido cada noche y mientras dormía, su ordenador trabajaba para encontrar emisoras de otros sistemas solares.

Bien. Yo hago algo parecido. Mi procesador cerebral es muy pequeño, y pongo a pensar a mis amigos. Reparto tareas. Les mando problemas como el mi exnovia que me quiere invitar a su boda, o el de Areté que no quiere estar conmigo, o el de CRHCL, que tampoco. Ellos analizan, descomponen en partes, me separan el grano de la paja. Es un trabajo de zapa, feo pero necesario, que sin ellos se me haría interminable.

En el fondo admitir que uno no puede solo, te hace sentir gilipollas al principio; y, sí, quizá al final también. Y también un poco por enmedio, no nos engañemos.

With a little help from my friends.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

TENGO UNA CITA, por el Señor (mayor) Dry




Sí, amigos y sociópatas en potencia, tengo una cita.

Aprovechando que mi compañera de piso no está, he invitado a Areté a ver una peli a mi sofá. Como algunos ya sabéis, Areté me rechazó unas doce veces este verano, pero el otro día en una fiesta, moví el alfil a reina 8 y le planté un jaque pastor que ni Casper Kasparov en sus años mozos. O sea, que nos besamos, y yo corrí alegre retozando por los prados a repicar las campanas de la iglesia.

Ella dijo un par de veces "jo, eres un personaje curioso", un torpedo de comentario que me dio en plena línea de flotación, porque cuando alguien te gusta no esperas que señale que eres un fricazo de la vida. Aún así, no me molesté porque me dijera tan pronto lo que pensaba de mí y mis posibilidades como aretélover (vosotros diréis -y con razón- que bastante contento debería estar ya con que accediera a atornillarse conmigo en apasionado ósculo); no me enfadé, decía, y he decidido saltarme todas las leyes de la lógica y llamarla esta tarde para invitarla al cine de verano en mi salón.

La peli la pone ella, y yo hago la cena. El plato escogido es una ensalá de pasta, porque así me aseguro que no se me quema, y un montón de entremeses, con los que intentaré compensar que no sé cocinar res de res. Habrá vino, cervezas, y chistes de Dry a tiempo real.

No tienen que desearme suerte, porque a ella no le apetece estar con un señor mayor como yo, ni a mí con una chica que me llame personaje.

Brindaré por ustedes -mentalmente- esta noche.

Salud, compañeros.

viernes, 4 de septiembre de 2009

LAS FIESTAS DE MI PUEBLO, por Mr Dry



Cada uno que se apañe su propia mitología

jueves, 13 de agosto de 2009

LIVIN´ ON A PRAYER, la oración del miércoles de Mr Dry


Líbranos, Señor, de encontrarnos con antiguas y estridentes compañeras de colegio, que te espetan –aunque lleves dieciséis años sin verlas- que estás igual que siempre (o sea, sigues siendo ese inadaptado pajillero con bigotillo).

Y también líbranos, oh Sumo Hacedor de las complejas leyes que gobiernan el cosmos, de ser invitados a las bodas de nuestras exnovias, por mucho que sea un sublime gesto de generosidad por su parte.

Evítanos, oh Señor, el creer que algunos gestos de algunas chicas esconden promesas que en realidad no están ahí.

Humildes somos, oh Sagrado Corazón, pero te suplicamos no tener que ser ignorados nunca más, y te pedimos que abras los ojos de las personas que nos ignoran para que comprendan la desesperación que generan. Eso, o que las atropelle el tranvía: Tus designios serán siempre inescrutables para nosotros.

Sálvanos, oh Dios, de los bares de ligue, y de las conversaciones de ligue, y de las poses de ligue, y del ligue, oh señor, sálvanos.

Te pedimos, Padre, que nadie nos reduzca a un par de fotos y unas cartas en una caja de zapatos, junto a un peluche desorejao.

Líbranos, Señor, de la panceta cervecera, y frena, oh Misericordioso Creador, nuestra alopecia atropellada.

Para, oh Dios, el ruido mientras intentamos descansar.

Cambia, Único Ser Omnipotente, por una sola vez las leyes inquebrantables de la naturaleza y no dejes que los Biofrutas pasen más tiempo desesperados viendo porno. Te pedimos una excepción en forma de musa que se ría con nuestros chistes, o que se ría de nosotros si así, en Tu Infinita Sabiduría, lo crees pertinente para bajarnos del burro en el que estamos subidos.

Por último, danos más días como estos, vacíos de contenido y de significado, perfectos y olvidables. Pero, oh, Señor, baja el termostato al menos un par de grados, que esto está pasando de castaño a oscuro.

martes, 11 de agosto de 2009

HYBRIS, EL FINAL DE LA ILUSIÓN, otro desbarre teórico del Profesor Dry


Queridos alumnos, representantes de las más altas instituciones académicas, señor rector, ilustres compañeros de cátedra, y Señá Manoli, mujer de la limpieza de esta humilde Facultad de Onanismo Mental, mi conferencia para la inauguración de este nuevo semestre versa sobre el concepto de Hybris, que quizá muchos de ustedes no conocen aún, pero que a partir de hoy estoy seguro de que formará parte de su aparataje conceptual, junto a otras de mis aportaciones a su conocimiento como la de “Cómo ganar pasta sin quitarse los pantalones” o mi tan aclamada “Teoría de la disolución de las penas en Mojitos Fresquitos”.

Los griegos antiguos tenían una palabra para describir una situación que en español sólo se puede describir con una larguísima perífrasis. La palabra griega es “hybris”, y se suele traducir como “desmesura”, o sea, "sin medida". La cosa va de "sobrepasar los límites", o "pasarse de la raya".

Imaginen la siguiente situación: una pareja de amigos, pongamos Dry y Madcap, comienzan a darse pequeños puñetazos de broma. ¿Por qué? Porque somos hombres, maldita sea, y hacemos ese tipo de cosas. Total, tras tres o cuatro puñetazos de broma y entre risas, sin venir a cuento, Dry se calza un guante de boxeo, coge carrerilla y le mete un gancho de derecha a Madcap saltándole lo que vienen a media docena de dientes. Bien, decimos que Dry ha cometido un “pecado de hybris” porque se ha pasado, se ha saltado las reglas implícitas -o sea, no escritas- de una pelea de broma: ha excedido los límites.

El concepto de límite en la Grecia antigua es muy difícil de explicar. Por eso es todavía más jodido explicar qué significa “pasarse de la raya”, pero tengan paciencia.

Resulta que para los griegos las cosas son lo que son y sirven para lo que sirven… de manera NATURAL. Por ejemplo, un zapato es una cosa que te pones en el pie y pisas el suelo con él. Vaya idiotez, me dirán. Tengan paciencia, se lo ruego. Otro ejemplo, y nos metemos en el berenjenal, sería el de los esclavos: un esclavo es un tipo de otra raza que te compras cuando es niño y lo tienes toda la vida sirviéndote hasta que se muere. Otro ejemplo, una mujer es una cosa con la que te casas para tener hijos, pero, por ejemplo, no puede hablar en las reuniones sociales.
Vale, si todo va bien, creo que habrán entendido por dónde voy. ¿Y si alguien preguntara: “oye, y por qué las mujeres no pueden hablar en la asamblea”? ¿O: “Por qué todos los meses tenemos que ir a hacer el panoli al templo de Apolo”? ¿O "Qué pasa si construyo un zapato de 20 metros de largo"?. Pues la respuesta será invariablemente que "Te estás equivocando, chaval: eso no ES un esclavo, una mujer o un zapato". Las cosas llevan escritas en su modo de ser cómo debes comportarte con ellas. Esas personas no respetan el SER de las cosas, por ello estarían cometiendo el pecado de hybris, de desmesura, de no ver las reglas del juego y, por lo tanto, de no respetarlas.

Pongamos otros ejemplos, que seguro que han vivido:

Un niño pregunta a su padre que por qué no ven los dibujos animados esa noche, en vez del telediario. El padre pensará “Coño, pues porque soy tu padre, y tú eres un moco de crío, y tengo cuarenta años,…”. Pero sólo dirá “Pues porque lo digo yo”. Si el aprendizaje condicionado funciona, el niño a base de palos aprenderá que hay unas normas que no están escritas, pero que se cumplen.

Vale, a ver si avanzamos un poco con el siguiente ejemplo: Imaginen a una pareja de novios acaramelados. El chico (o la chica, imaginen lo que quieran, que son ustedes libres), el chico dice por primera vez “TE QUIERO”. Y la chica, como el niño de antes, dice algo inesperado. “¿Cuánto?”, responde ella. “Coño, pues …no sé, …así”, y el chico abre sus brazos todo lo que puede. Se lo piensa mejor y rectifica “No, espera, te quiero de aquí a Lima, capital de Perú”. Y otra vez: “No, todavía más: Te quiero hasta Plutón y doy la vuelta”. El chico se empieza a atorar porque aunque no lo sabe, se está dando cuenta de que el amor no se puede cuantificar. No es que sea infinito, sino que es imposible medirlo. O sea, está aplicando una categoría de medición (por ejemplo, “el pene de Marlowe mide 4 cm”) a una cosa que no admite esa atribución. Simplemente se sabe de manera natural que se quiere a alguien, y las palabras entorpecen a un sentimiento que es por definición no-lingüístico. Intentando hablar así del amor no vemos sus límites, sus “reglas no escritas”: estamos cometiendo un pecado de hybris, de desmesura. Al menos hasta este párrafo: sigan, sigan leyendo.

Ahora vamos a decir que la hybris es muy útil ...pero porque ayuda a darse cuenta de que los límites que respetamos todo el tiempo en realidad no están ahí, son mentira. Para conectarlo con el ejemplo de antes (el del niño), aprender es también, y sobre todo, romper los límites: hacer más allá de lo que tu edad o tu situación te piden “naturalmente que hagas”.


Si alguien no hubiera ido contracorriente y se hubiera empezado a preguntar por qué las mujeres tienen que ser inferiores o por qué la Tierra tiene que ser el jodido centro del Universo, pues poco habríamos avanzado.

-

Ahora bien, no es de esto de lo que les querría hablar.
Y dirán ustedes con razón, que me enrollo como si fuera hijo del persianero.

En realidad les quería hablar de una parte muy concreta de la hybris, que tiene que ver mucho con lo que los ingleses llaman “To realise”, y que nosotros llamamos simplemente “darse cuenta”. Y es precisamente de ese momento en que el niño o el novio de los ejemplos de antes se dan cuenta de que hay unos límites, un patrón de comportamiento “natural” que no han reconocido y que han violado.

Es el final de la ilusión. Alguien nos señala con un foco y nos grita que nos hemos pasado. “¿Es que no ha visto las señales invisibles?” parece gritarnos, “¿Qué eres, de Marte, chaval?” Y nosotros, aturdidos, empezamos a comprender la situación a una velocidad de vértigo. De repente aparecen de manera fantasmagórica las señales y los límites. Ya hay cosas que no se pueden decir ni hacer, como entienden los buenos de Eva y Adán al morder la manzana y saberse desnudos y pecaminosos.

Los límites no existen, pero todo el mundo los usa. Por ejemplo, nadie eructa en una cena con el embajador del Perú. En cuanto a las relaciones sociales, los límites y las normas tácitas (o sea, no escritas pero de obligado cumplimiento) son más difíciles de ver porque, como saben, cada persona es un mundo, casi literalmente. Por eso, cometemos sin parar las “desmesuras” necesarias para conocer esos límites y saber tratar a la gente. Bromeamos con alguien hasta que nos pone mala cara, y ya sabemos hasta dónde podemos llegar cuando le hacemos enfadar la primera vez. O bien, flirteamos con alguien hasta que de una manera más o menos sutil (mencionando “casualmente” a su pareja) nos para los pies.

Y muchos ejemplos más, pero creo que voy a parar ya, porque me imagino que tendrán otra cosa que hacer que leer mis desvaríos de marteslluviosoenlaciudadperdidademurcia.

Saludos, y si quieren saber cómo acaba la anécdota en la que Dry le da un puñetazo a Madcap, que sepan que éste le coge de la cabeza y de los pies y lo aplasta como si fuera un acordeón, quedándole un llavero chulísimo para su futura nueva casa.

Vale, Ya. Fin.

jueves, 6 de agosto de 2009

ARISTURTLE, por Mr Dry


“Como va a ser imposible, si a mí me pasa”, se pregunta compungida la protagonista de La Buena Estrella, porque está enamorada de dos hombres a la vez. La lógica le dice que no, que no es posible, pero su corazón tira de ella en direcciones opuestas, y nota la tensión por dentro. Uno es Antonio Resines, carnicero de profesión y buenazo donde los haya. El otro es Jordi Mollá, tan guapo como malote. Ella está dividida entre el hombre que la recogió de la calle y la cuidó hasta más allá de los límites del sentido común, y el hombre que la pone del revés cuando la besa.
Las personas que somos capaces de albergar sentimientos incompatibles entre ellos –y lo que es más, deseos incompatibles con la realidad- estamos destinados a tener una vida movida (algo que, además, rima).
Yo tengo un proyecto de ascetismo vital para este agosto, y al mismo tiempo estoy deseando que alguien me llame para echarme unas cañejas. Yo me estaba dejando las tracas gitaneras y la barba del Capitán Frudesa (Jexi dixit), y esta tarde me he dejado la cabeza como un monje saolín. Yo me había dejado el tabaco y quería reducir el cervecismo a niveles saludables, y aquí estoy, en el bar TTjas, fumando y bebiendo como si me fueran a dar un premio.
Total, contradicciones y más contradicciones.
Sin embargo, el bote se ha estabilizado.
Un amigo me explicó el siguiente ejemplo: Imaginen un caballo de juguete de unos 20 cm de largo, de esos que mueven las patitas y andan. Vale, ahora pónganlo en una mesa normal y denle cuerda para que ande en una dirección. ¿Lo visualizan? Bien, ahora, atenle un ladrillo en la cola con una cuerda, y dejen con suavidad que éste cuelgue por el otro extremo de la mesa. El sentido común no falla aquí: el ladrillo, que pesa un poquito más que el caballo, lo arrastrará hasta el extremo de la mesa… pero este no caerá. Justo en el borde ocurrirá la magia de la compensación de los vectores de las fuerzas. Formarán un ángulo recto perfecto, de la hostia, vaya. El caballo moverá sus patitas empujando en horizontal, mientras que el ladrillo intentará volver a su “lugar natural”, que es el suelo. En ese momento, las fuerzas se anulan y el caballito se queda allí, en el borde, sin caerse.
El caso es que la frase de hoy es de Aristóteles, que resume lo que quiero decir (aunque tanta cerveza sincopada me lo esté impidiendo): para saber lo que tienes que hacer, tienes que hacer lo que tienes que hacer. El bueno de Aris no se detuvo en consideraciones de ningún tipo: hazlo y punto.
Lo que ocurre, como pueden imaginar, es que la mente recibe dos imperativos contrarios al tiempo. Haz esto y haz lo otro. Nada y guarda la ropa. Aprieta los dientes y rompe a llorar. Mantén tu orgullo y llama a esa chica. Haz ejercicio y bebe cerveza.
La situación llega a lo que el inventor de la teoría de juegos, John Nash (sí, el Russell Crowe de Una Mente Maravillosa), llamaba un "punto de silla": un dilema donde no hay criterio para optar por una u otra solución, y la cosa se pone en tablas, un empate donde la salida ya no será racional. Ese equilibrio no es inestable, antes al contrario: el caballo y el ladrillo han neutralizado sus fuerzas, y se quedarán así hasta que algo deshaga el empate, como por ejemplo, que se gaste la cuerda.
La opción A y la opción B, señora, en equlibrio físico perfecto.


Perdonen la dispersión de este post, escrito casi íntegramente en el bar TTjas y progresivamente regado con cerveza Estrella de Levante, levante una Estrella, amigo,
Abrazos
and keep on biofruitin´

martes, 4 de agosto de 2009

FASCISTAS!, por Mr Dry


Vale, en el segundo día remonto un poco el vuelo.

Lo que tengo en la zarpa no es un esguince, sino una cosa muy común llamada "fascitis plantar", que a mí me suena a fascismo (de ahí el título meaningless del principio). Duele que te mueres, pero más ha dolido esta mañana en la clínica de fisioterapia, cuando una de las cinco chicas que la regentan me ha apretado hasta que me ha sacado un ¡ayjoderqueduele!

Entonces me he imaginado convertido en el especialista Mike y atropellándolas a todas con mi coche Death Proof. Por cierto, son las cinco chicas que hace un par de años me vieron y manosearon el culo porque tenía una lesión en el músculo piramidal, o sea, en la nalga u orcate.

Ayer por la noche leí un comentario anónimo en el post anterior, y me confundí al atribuírle autor. Una confusión que ya ha sido solucionada en forma de sms esta mañana.

Por otra parte, acabo de empezar y ya me quiero bajar de la atracción. Esta tarde he seguido diseñando mi maniobra de escapismo, que realmente no sé si quiero o no que funcione.

He ido al videoclub y me he alquilado dos pelis. Una es Gracias por fumar, que a punto estuve de verla unas seiscientas veces con MC Madcapillateunlitro, pero al final no la vimos. Me ha gustado, MC.

La segunda la voy a ver ahora, que mañana tampoco madrugo... Y NO TENGO ABSOLUTAMENTE NADA QUE HACER, si no contamos ir al videoclub a devolver las pelis.

La buena noticia del día es que mi amigo enfermo se ha puesto bueno, y me han entrado unas ganas tremendas de cogerme el coche e irme a estrujarle la espalda.

Bueno, pues voy a publicar esto, confiando en que nadie en su sano juicio se lea el biofrutismo en agosto.

Abrazos para los que estáis por ahí

domingo, 2 de agosto de 2009

EL TONTO LADRÓN DE ORQUÍDEAS, por Mr Dry






La ley fundamental dice que si tu estrategia tiene éxito era acertada, y que si fracasa es porque era equivocada.
Esto que puede parecer una perogrullada, una obviedad, es la única ley que persiste en la naturaleza después de que miles y miles de científicos de todas las épocas hayan ido desentrañando los misterios que nos rodean. Lo único que podemos hacer es describir, a toro pasado, lo que la realidad nos enseña. Completamos con hipótesis lo que se nos escapa, pero en el fondo sabemos que nuestras explicaciones son sólo historias que nos contamos para dormir más tranquilos. En realidad, esto lo resume el refrán español más aparentemente inofensivo, pero más demoledor: Bien está lo que bien acaba. O como lo expresó Darwin (la frase es de Spencer): los que sobreviven son los más aptos... y los más aptos son los que sobreviven.
La frase puede parecer circular. Pero no lo es. Porque NO EXPLICA, sino que DESCRIBE.
Así estoy yo hoy, en mi primer bajón anímico de este solitario verano murciano, tras comprobar que mis estrategias no son aceptadas como válidas. No me adapto bien. Y no es a priori, no es culpa mía: es sólo que el mundo no necesita lo que yo tengo para ofrecer.
En el mundo animal se ve muy bien: los tigres de bengala tienen dientes como sables, las ballenas tienen caderas y pulmones, y las gallinas tienen alas. Pero que si quieres arroz, Catalina, que eso no les sirve para nada. Tampoco es que esos atributos les vayan a matar pero, visto lo visto, en la lucha por la supervivencia son más bien neutros.
Mis estrategias, sobre todo estas últimas semanas, se han desplegado como la cola de un pavo real en blanco y negro, o con colores del todo inadecuados.
Puede que en algún momento la naturaleza se pliegue caprichosamente, y entonces mis vastos conocimientos sobre teorías idiotas resulten más aptos que unos abdominales marcados o un coche deportivo. De momento no es así, pero si están ustedes familiarizados con la teoría de la selección natural ,saben que los individuos más aptos no son los mismo en todas las circunstancias: a veces es mejor ser el más fuerte, y otras veces es mejor ser más débil. La selección la lleva a cabo el entorno, y no se decide a priori. Por ejemplo, cuando la extinción de los dinosaurios los mamíferos sobrevivieron porque eran pequeños como ardillas y vivían escondidos en los árboles. O en la extinción del Pérmico, que acabó con el 99% de las especies, dejando vivas solo a las algas y a las bacterias.
No pido una extinción, ni quiero que cambien las reglas del juego: así están bien. Pero hoy estoy un poco harto, porque me ha tocado perder de nuevo, y mis estrategias adaptativas han resultado insuficientes one more time.

La peligrosa idea de Darwin, que resume todos los procesos naturales, hoy me parece una putada.
Todo en la naturaleza es adaptación, empezando por lo que llamamos vida.
Y encima hace un calor que lo flipas.

lunes, 22 de junio de 2009

ARETÉ, por Mr Dry




En el bar de las TTjas hay siete personas en plantilla: Miss TTjas, Nueve, Novia del hombre de Paco, Hombre de Paco, Meseta, Una-que-no-conozco-bien y Areté.
Hoy voy a hablarles de Areté y su sonrisa desarma-bombarderos, en un post que va a confirmar sus más crueles teorías acerca de mí, mi síndrome MPEDUJ (Me Podría Enamorar De Un Junco”, modalidad camarera de barra), y mi aburrimiento preveraniego en el bar de las TTjas.
Resulta que ayer, que fue domingo -y que como todos los domingos mi madre reunió a sus polluelos en torno a una paella mariscofree- me fui huyendo de la sobremesa familiar a tomarme un ttjo humeante para combatir el calor. Al llegar al bar, como era tan temprano, coincidí con Areté, que estaba abriendo, y pude disfrutar de un par de horas a solas con ella. Así hasta un total de cinco horas que estuve en el taburete, bebiéndome al señor nuestro Dios por sus pies y fumando a velocidad absurda, compartiendo el domingo con completos desconocidos que iban pasando por la barra (no dejaré que nadie se siente donde Madcap, defenderé su taburete con uñas y dientes).
Mientras tanto, Areté repartía sonrisas con una frecuencia y una longitud de onda, que para sí las querrían las presentadoras del tiempo. Cada vez que aparecía un amigo o amiga suya, no dudaba en introducirme en la conversación, o a la inversa (como una de esas maestras que nunca permite que nadie se quede fuera del círculo, ni siquiera el que tiene toda la pinta de tener unos piojos rollo Alien, el Octavo Pasajero). Confirmado, no hay nada que (me) resulte más atractivo que la bondad de la gente, sea lo que sea eso. Bueno, y las ttjas, pero eso es más una debilidad.
Areté sonreía, yo bebía y fumaba, y uno de sus amigos, que es tartamudo, nos daba una lección de pundonor al no arrugarse ante desconocidos al contar sus historias a una velocidad más lenta de lo normal. Así fueron pasando las horas hasta que ocurrió lo que ocurre siempre: alguien mentó a su novio. Llamadme paranoico, pero ella puso cara de “no me menciones ahora al Mariano, no ves que estoy aquí embelesando a Dry”.
*
El universo está ordenado (Cosmos, decían los griegos; everything in its right place, dice Thom Yorke), por eso no podía pretender una excepción para mí. El primer axioma del espacio-tiempo, tal y como lo conocemos, es que las chicas tienen novio. El único corolario que admite tal ley fundamental es que “si no tienen novio, es porque lo dejaron ayer, y es demasiado pronto para ofrecerte a ser su papichulo”.
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El caso de Areté parece algo especial, porque según mis pesquisas, su novio es subnormal del culo: uno de esos tipos que, si ella se encuentra por la calle a un conocido y se para a hablar con él, pues él sigue andando y se para… pero no a un par de metros, no, se para en la otra acera, y de vez en cuando le manda miradas reprobadoras. Bueno, esto me lo he inventado, pero seguro que es GILIPOLLAS, vaya.
Total, otra chica que me gusta (y no son tantas, lo que pasa es que me habéis pillado en una época de post romanticones, y estoy escribiendo sobre un montón de chicas, también de otras épocas), otra chica que me gusta, y otra vez que no sale bien. Me doy dos meses más de prueba. Si no ocurre el milagro, me voy a Lourdes, a beber de la fuente esa que te echan en botellas con forma de virgen.