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lunes, 12 de octubre de 2009

1st TTJAS AWARDS. El Equipo Biofrutas





Buenas noches/días/tardes

En esta sencilla ceremonia, el Equipo Biofrutas entrega sus primeros premios TTja de Oro. He aquí las premiadas:

(premio especial Saludines a Yomisma y sus Palabras, siempre al pie del cañón)

6.- Comentadora asidua y anónima. Por leernos en la sombra y hacernos creer que era un bio el que escribía algunos comments.

5.- Polaroid: por el primer cumplido al blog

4.- Claudia: por prometernos un post homenaje (que luego no escribió) y por poner un biolink en su blog

3.- Chaplina: por ser nuestro primer amor bloggero, escribir TAN bien y responder a nuestros piropos

2.- Barbija, por tener un blog increíble.

1.- Bitter Conch, porque la amamos.




Enhorabuena a todas las premiadas. Recojan su premio pinchando en la imagen con el botón secundario + guardar como.


Reciban un mordisco del Equipo Biofrutas

martes, 6 de octubre de 2009

EL INFORME, por el Inspector DRYrlowe





Informe 66/09, redactado por Ardillo R. Dryrlowe, Inspector Jefe. Homicidios.

Esta mañana me levanté como casi siempre con cierto regusto a bourbon en el boquino y escuchando esa canción de Sonny & Cher que suena en mi despertador (nota mental: cambiar de una vez la dichosa melodía). Al salir con mi viejo Mustang del 64 volví a atropellar a Charly, el lechero. Maldita sea, había vuelto a ocurrir. Me fui directo a la Comisaría, donde mi jefe me endosó el que me dijo iba a ser el último caso de mi carrera si volvía a meter la pata. Demasiados errores en el último año, demasiadas mañanas llegando tarde, demasiadas excusas con demasiado tufo a mentira. Por no hablar de algunas muertes accidentales de mis detenidos (unas 12 en el último mes, incluyendo a la cuñada del alcalde, a la que confundí -por ir más ciego que un pescao frito- con un terrorista talibán muy buscado ). “¿Qué quieres que le haga, Mike?... Maldita sea, es sólo una mala racha”, le dije. A lo que él respondió “No me llamo Mike, me llamo Spencer; tras seis años deberías saberlo. Mike era tu profe de gimnasia en el cole. Tienes que dejar de beber.Y aféitate, demonios, Ardillo, que pareces un vagabundo, no un policía”. Al capullo de Mike, o Spencer, o cómo quiera Dios que se llame, le gustaba hacerme rabiar llamándome por mi nombre de pila: Ardillo. Ardillo Randall Dryrlowe, ése es mi nombre.

Salí de la comisaría con mi sobre y me fui directamente al Café de Mammy Thèrese, una negra entrada en carnes que hace la mejor tarta de frambuesas de la ciudad y nunca racanea con el sirope de arce. Allí, en la barra, y entre gritos de Mammy a su marido y a su joven camarera, abrí el sobre que contenía mi nuevo caso de homicidio. Lo primero que me encontré fue una foto de un tío mal encarado sobre la que alguien había escrito “Dry Biofruwitz, Bar TTjas Martes 19:00”. Maldita sea, hoy es martes –pensé-, y se supone que tengo que ir a interrogarlo a ese antro. Pagué mi comida y me monté en mi viejo troncomóvil para cruzarme la ciudad en busca del tal Dry. En los semáforos aprovechaba para ir mirando más cosas del informe policial. Maldita sea, este tipo era peligroso. Nueve años en Sing Sing por cantar Cien Gaviotas en un karaoke, una orden de alejamiento de Squalor Victoria por hacer chistes malos, y una posible conexión con la mafia sueca: un asunto turbio, relacionado con un tal Larry K. Follardensen.

Aparqué el coche frente al TTja´s. Antes de entrar saqué mi petaca rellena con Old Whiskonsin y me apreté un trago que me ardió el píloro y se me encogieron las uñas de los pies. De fondo sonaba Richie Orniestrong, con esa canción que dice “Oh, no es de menester/ este padecer, oh nena”. Reconocí a Dry en seguida, su figura taciturna, encorvado en su taburete y tecleando en un flamante portátil. Cuando me acerqué me dijo sin girarse “Buenas tardes, Inspecteur”. Fui a sentarme a su lado, y me espetó con firmeza: “Ni se le ocurra”. Se refería a que no podía ocupar el taburete de su izquierda, que según leí en el informe pertenecía a su compinche Madcapretto. Hacía meses que Madcapretto cumplía condena en la prisión de alta seguridad de Alot of Cows, y Dry le estaba guardando el sitio hasta que saliera.

Me acomodé como pude en la máquina de tabaco, y desde allí comencé mi interrogatorio:

-Dry, no te hagas el listo. Sabemos que fuiste tú el que le mandaste varios sms a CRHCL, lleneticos de chistes malos. Si no me equivoco, eso es un delito en toda regla: contra el decoro y el buen hacer. Un asesinato de tus propias posibilidades.

-Venga, pues, ...deténgame- dijo, mientras prendió fuego a uno de sus Lucky Strike arrugados en un gesto desafiante.

-Sabes que no podemos- dije yo, mientras probaba mi zumo On- No tenemos pruebas, la chica está desaparecida, no sabemos por dónde va a ir la cosa- añadí.

-Pues entonces, déjeme en paz, polizonte

-¿Puedo preguntarte qué estás escribiendo?

-Sí, puede

-Bien, ¿qué es?

-He dicho que podías preguntarlo, no que fuera a respondert…

Antes de que terminara la frase, yo ya había cogido la bolsa de los cacahuetes y se la había estampado en la cabeza. Saqué mi vieja Magnun y le encañoné. Pero entonces él se revolvió rápido y sacó un paquete de Nobel de la máquina para metérmelo en la boca. La camarera gritaba, sonaba Calamaro en el bar, dos viejos caballeros peleaban con desgana. La pelea se alargó durante horas, hasta que por fin, uno de los dos cedió –no recuerdo cuál- y propuso tomar una cerveza. Pero sólo una. Le recordé a Dry que era martes, y que mañana había que currar. Entonces él me dijo:

-Es mi última noche en la ciudad, hay que celebrarlo. Mañana me voy a vivir a Venice Beach, tengo que esconderme, no puedo seguir aquí temiendo que alguien me asalte en un oscuro callejón y me haga un nudo con los cordones de los zapatos; o algo peor.

Entendí lo que me decía, yo también era un lobo herido, también hacía chistes malos, y si pudiera huiría del hayedo. De acuerdo, Mr Dry, le dije.

Magullados y cansados volvimos a la barra y pedimos unos quintos de cerveza y unos panchitos...y entonces...

Un momento...

...Lo que pasó a continuación no lo puedo recordar. Todo en este punto se vuelve confuso...

Ya no sé realmente si Capretto estaba o no sentado en el taburete de la izquierda, si Ornie cantaba esa canción a través de los altavoces o si estaba allí. Dios! Tampoco consigo recordar si llegué a salir de ese bar; ahora que lo pienso, no sé ni siquiera si entré.

... A decir verdad, no sé si realmente existo, o alguien me está soñando.Quizá yo mismo sólo sea un delirio de Dry.

Quizá sea hora de volver a casa y preparar mi maleta.


...Pero antes, un último té.

Camarera!


abrazos

domingo, 13 de septiembre de 2009

KAISER & TITANLUX, por Mr Dry


.



Domigo, seis de la tarde. El viejo inspector retirado, Walter Dryowitz, alias Kaiser Dry, se debate en su destartalado apartamento entre abrir esa botella de bourbon que sus compañeros de la brigada criminalística le regalaron en su jubilación o ponerse con lo que tiene que hacer.
El viejo inspector ha aceptado un trabajo en su barrio como monitor de biblioteca, ha cambiado las armas por los libros, las miradas de los asesinos por las miradas de los niños. Se siente cansado y torpe. Nunca había tenido que preparar un día de trabajo antes: se limitaba a coger su placa y su pistola antes de salir de casa.

Su amigo Titus Flufovic, al que todos llamaban Titán, le había llamado la semana antes en plena crisis del jubilado: qué hago, Kaiser, no sé hacer la compra, me lío con la declaración de la renta, me siento impotente con tanto tiempo indefinido y por rellenar a mi alrededor. Titán tenía también un nuevo trabajo: era cajero en un Intermarché. Kaiser le había tranquilizado con su vieja sabiduría maternal (o sea, la que le había inoculado su madre): Tranquilo, Titán, el viejo Dios nos pone a prueba en nuevas situaciones. Nos agobiamos porque son demasiadas pequeñas cosas, pero sepárate un poco, y verás que todo es abarcable si vas poquito a poco, piano piano s´arriva lontano, despacico y con saliva se la metió el elefante a la hormiga.

Kaiser había conseguido tranquilizar a Titán el domingo anterior, pero ahora era él el que se ahogaba en un vaso de agua: pequeñas gestiones, lecturas, resúmenes, informes, se le agolpaban intentando entrar todas a la vez en su minúsculo cerebro -que acertaremos en llamar "de mosquito"-. "Maldito domingo", pensaba Kaiser mientras lanzaba miradas furtivas al bourbon. "Una cosa detrás de la otra", le susurraba su madre en la otra oreja. Tranquilo, hijo mío: escoge una de esas cosas que tienes que hacer, y ponte con ella; cuando termines, coge otra e igual. Si te entran ganas de sentarte en el sillón y verte un capítulo de Baywatch, cógete un huevo y pellízcatelo fuerte. No procrastines, que ya no estás de vacaciones.

Kaiser se levantó, miró el móvil y vio un sms para quedar esa noche. Si se ponía ahora con los informes, podría estar un par de horas trabajando hasta que llegara Lourleen.
Los animales nos movemos por recompensas y castigos, está bastante claro. Tiran las ttjas como comadrejas. Me cago en BF Skinner y en el conductismo.

Dicho eso en voz alta, Dryowitz pulsó en "publicar entrada" y se metió en la ducha con portátil y todo. Le esperaba media tarde de domigo por delante, y aún podía hacer algo con ella.

jueves, 27 de agosto de 2009

... por si acaso, otro post sin foto del Inspecteur

"Vamos siendo tan iguales que ansiamos ser distintos. La paradoja se revela cuando la ambición de ser distintos se convierte en fenómeno de masas".

Estaba borrando cosas en mi teléfono y me acabo de encontrar esto escrito en él. No sé si fue algo fruto de mi inspiración o lo copié de algún sitio. Seguramente de alguno de esos libros que me saco de la biblioteca y por los que luego devuelvo tarde y me castigan.
Supongo que para eso guardamos tantas cosas... por si acaso. ¡Ya está bien de tanta precaución!

L'inspecteur Marlowe.

jueves, 2 de abril de 2009

NUEVOS PLANES, IDÉNTICAS ESTRATEGIAS, por Mr Dry






El mundo es enorme, como el conejo de la rubia.
Cuando te entren ganas de prenderle fuego, acércarte a la biblioteca regional y ponte a mirar los lomos de los libros de los estantes de los pasillos. Cuando te descubras deseando el impacto de Hercólubus contra la Tierra, empieza a pinchar grupos de Myspace, mira sus fotos, lee sus biografías. Cuando hayas tenido un mala noche, ponte una peli de la Nouvelle Vague o esa peli española del año pasado y que aún no has visto.
Cuando tengas un mal día no te metas en un bar, no bebas, no te encierres en las mismas cuatro paredes de todos los fines de semana: eso es sólo para cuando sientes que estás celebrando algo, aunque sólo sea que te alegran las ttjas, o lo que es lo mismo, cuando realmente quieres estar allí y no en ningún otro sitio.
Si estás tristón no te pongas a mirar las viejas fotos, ni llames a gente de la que no sabes nada hace meses o años, no quieras inconscientemente que el mundo se pliegue a tus deseos así porque sí.
Cuando estés fastidiado, lee el blog de los biofrutas, mira bunny suicides, ponte a hacer esa tarea estúpida que has ido dejando durante semanas, cómprate una revista y pide un te que no hayas tomado nunca, juega con un niño o habla con un abuelo, echa una partida al mus si sabes jugar, y si no sabes, no te juzgues muy severamente, porque piensa que se puede aprender y sólo hay que quererlo.
la tristeza es jodida porque conoce tus puntos débiles, y se va como Messi a regatearte a los defensas. Pero si juegas al despiste, si te vuelves imprevisible, si tus defensas están en un pasillo de la biblioteca regional hojeando cómics, o bien escuchando la música que hacen los chavales murcianos, entonces Messi se hace un lío, se sienta en la hierba, se lía un canelo de idem, y al final se le olvida lo que quería hacer.


baby, baby, baby