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lunes, 16 de mayo de 2011

MAYO LOCO 2011, por Dry

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¿Quién me lo iba a decir a mí, que surfear por las curvas del vertiginoso cuerpo de Ojitos no iba a tener el mismo efecto que meses atrás? ¿Quién habría imaginado que las palabras picantonas de Pelos Locos mientras besaba sus pechos iban a tener el efecto contrario al esperado? ¿Quién iba a suponer que la invitación de Eternal C, más guapa y atractiva que nunca, de pasar un fin de semana con ella en Playa Amor, iba a caer en saco roto?


Es el mayo loco, señora. Citius. Altius. Fortius.


Las cosas se han puesto a correr en todas las direcciones imaginables, como sátiros tras ninfas. Y créanme, es casi imposible correr con la chorra al aire sin perder de golpe toda la dignidad: los mayos locos son así, en apariencia grácilmente poéticos (cuando uno los narra con más o menos pericia en su fruittiblog); pero, en realidad, decididamente prosaicos (cuando uno sale de un after, pongamos por caso, a las milquinientas de la mañana).

Así, las cosas no son como uno las piensa, ni como uno las cuenta. Las cosas tienen la puñetera costumbre de aparecer desencantadas. Y esto vale también para cuando uno se las imagina, que luego cuando suceden se parecen más a Los Serrano que a Los Soprano.

*

Yo imaginaba volver a las curvas de Ojitos y sentía reverdecer mis viejos laureles de campeón de slalom corporal, y sí, la verdad es que mis vecinos me han vuelto a patear la pared para que nos callemos, pero como que ya no es lo mismo: la realidad nos devuelve un reflejo distorsionado del deseo.

Y me suenan, depende del día, o Sabina o Ana Belén cantándome el verso ése que tanto le gusta a Madcap: "que al lugar donde has sido feliz/ No debieras tratar de volver", porque es exactamente algo así.


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Del mismo modo (porque podría alguien decir que el motivo del desencanto es que el cuerpo de Ojitos no era algo por descubrir, así que perdía el aliciente de la novedad), tampoco la tantas veces deseada Pelos Locos ha podido calmar la ansiedad de un mundo sin Dios y de unas cañas sin tapa. Pelos Locos vino a presenciar un tsunami, y se fue con cara de "¿Y para esto tanta tensión sexual no resuelta? Pues más que un tsunami, me pareció una onda en un charquito, una de esas olas en los estanques de los patos, un pequeño alzamiento del mar que deseara a la Luna".

Y no es que Pelos Locos no lo pasara bien (el alisado japonés a tomar franfunflers), ni que yo no tuviera mis momentos de decir "joder, pues sí que te depara sorpresas la vida, quién me lo iba a decir a mí, que con la de veces que nos hemos tirado piropos mutuamente, íbamos a acabar gritando Gol de Iniesta, Iniesta de mi vida, en estas circunstancias tan extrañas y raras", pero el caso es que yo también noté que la cosa no iba, que me estaba sintiendo de nuevo como Bart Simpson en aquel capítulo en el que vende su alma.



***


Hace unos pocos días, quedé con Eternal C, que se ve que se había enterado de que me había quedado soltero one more time, y me llamó para tomar una cerveza de colegas. De hecho, Eternal C es uno de mis mejores amigos. Y es, con diferencia, la que está más buenorra.


Bien, pues allá que estábamos narrándonos mutuamente nuestro último año sin vernos, con una evidente asimetría en cuanto al interés objetivo del subject: ella me contaba su último año viviendo en Bulgaria, trabajando de cooperante, brindando bajo las estrellas con unos zíngaros mientras oía aullar a los lobos, pues lo típico, ya sabes; yo le contaba mi vida marital, con sus cosas, sus dimes y diretes. Llevaba tantos años sin tener pareja, que todo me parecía digno de mención, por aquello de lo extraordinario (se vio en ese pequeño resumen que le hice, también, que compartir no es lo mío).

Cuando le conté de la ruptura, ella me soltó la batería habitual de cosas que se dicen y que uno necesita escuchar de un amigo. Pero añadió algo que no me esperaba. Cuando ella dejó a su novio, se pasó varias semanas hecha polvo, pensando que le había fastidiado la vida al pobre, que lo había dejado solo por una mera cuestión de sentimientos. "Ay, es que parece que ya no estoy enamorada de ti", de repente le sonaba como una cosa super frívola y super injusta con el pobre muchacho. En definitiva, ella creía que se había portado super mal. Eternal C abusa del prefijo super, pero es más lista que el que esto teclea, no se vayan a creer.

Un par de semanas después de dejarlo, ella fue a recoger unas cosas que aún quedaban en la que había sido su casa durante los últimos tres años. Cuando entró en la casa encontró algo que literalmente no se esperaba. Se encontró condones. Condones por doquier. Miles de condones. Abiertos y sin abrir. Usados y sin usar. Piquitos del envoltorio, condones por debajo de la cama, cajas vacías en la basura.


Su exnovio se había pegado unas semanas de escándalo, es un escándalo.

Un escalofrío le recorrió la espalda. Recogió sus cosas rápidamente y salió dando un portazo. Se sentía  terriblemente bien, como si aquello la absolviera de toda culpa. Se montó en su coche y se volvió a Murcia con la cabeza bien alta, y desde ese momento hasta el día de hoy, ese momento ha empañado (extraña, pero felizmente) su recuerdo de él.


Mientras tanto, yo escuchaba absorto la historia.Evidentemente, Eternal C me la estaba contando para que yo me pusiera en su lugar, en el de ella: en el de alguien que tiene que superar algo que no entiende pero que sabe que tiene que ser (ES MUSS SEIN!). Pero, ¡¿qué coño?! La historia sólo tenía una lectura posible, y entre la bruma de la cerveza ya empezaba a intuirla.


 Hasta ese momento, nos habíamos tomado tres cervezas de las grandes, y a mí ya me empezaba a sonar el Love is in the Air en la cabeza. Sin embargo, casi por casualidad nos pusimos teóricos, y ahí fue donde ella colocó su historia. Era, en definitiva, una historia de miserias masculinas versus pundonor y orgullo femeninos, pero también era la vieja historia del Bien contra el Mal, de Anakin contra Darth Vader. Y, sí, yo me sentí de nuevo un gusano. Por supuesto que ella no me lo contaba para hacerme sentir mal de una manera retorcida, pero el caso es que me sonó el Requiem de Mozart, que es una música preciosa que me suena dentro del corazón cuando pienso que todo está perdido o, al menos, muy jodido.En este caso, su ex-novio y yo parecíamos el mismo gilipollas con diferente camiseta. Una cosa fina, fina.


La sensación Requiem pasó pronto, es cierto, pero no se fue del todo: un rato después, cuando Eternal C me dijo que me fuera a la playa con ella este finde, que nos íbamos a emborrachar y a bañarnos en porretas en el Mar Mediterráneo, reapareció triunfalmente.  Así que le dije "No". "¿Cómo -pensé- me voy a ir contigo a la playa?  Lo que tengo que hacer es irme a la silla de pensar, retorcerme en el blog, arder en la barbacoa, montarme en el barco de la infamia y jamás tocar puerto".




It can´t rain all the time





Fustigado me había, hasta que el viento sopló y la veleta de mi pensamiento volvió a moverse. Así que me desabroché un botón del pantalón y me pedí otra birra y le dije "bueno, quizá más adelante" y entonces pusieron una buena y antigua canción que tapó al Requiem, y de repente yo volvía a estar de mi parte, y todo, a pesar de lo triste y lo banal que parecía a veces, se volvía real y majestuoso por el simple efecto del tiempo, la música o el alcóhol, o quizá la ciclotimia, o quizá es que la verdad se desvela (se va quitando velos) y tan solo hay que tener la suficiente paciencia como para no arder a la primera o a la segunda de cambio.

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En cualquier caso, el empecinamiento también tiene su aquél, ¿que no?






Abrazos

jueves, 5 de mayo de 2011

JUEVES ANTES DEL SOS, por 2withDRY

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Es jueves antes del SOS. Hállome en Molamass pelando la pava hasta que den las 7, hora de salir. De aquí me voy directamente a echar mi pachanga futbolera semanal con Los Mórbidos. Luego, me pego una ducha (que no me va a venir mal, hoy ha hecho un calor del Antiguo Testamento aquí en la playa)  y me voy a recoger a una amiga para irnos a la puerta del SOS a que nos pongan la pulserica a cambio del abono (así, mañana nos ahorramos las colas)

Hay quien me dice que cómo voy a ir con otra tipa nada menos que a la puerta del SOS, que nos puede ver mi ex y liarse una que ríete tú del Armagedon tímidamente anunciado en el libro del Apocalipsis (capítulo 16, versículo 16). Lo mejor sería que no fuera con ella, que no fuera a recoger mi pulsera, que no fuera ni siquiera al festival, que...


Pero los enfados post ruptura tienen ese extraño mecanismo cerebral en que le da a uno por pensar que ya ha aguantado demasiado, que ya está bien, hombreyá, que una cosa es una cosa, y que otra cosa ya son dos.

Y quizá no sea tanto, y no hayas aguantado nada realmente, y te haya saltado la espita a la primera de cambio, estallando sin un pijo de fuerza pero con muchos aspavientos. Quizá es eso, que uno se carga de razones y se aburre de ser mártir y se convierte en un energúmeno con ínfulas de víctima agraviada, y dice "bueno, ya es suficiente" cuando a lo mejor ni siquiera es bastante.

Pero bueno, ya llevo varias semanas hablando de que una persona -son el famoso mecanismo de la "mente del adicto" del que teorizaba mi amigo Nacho- una persona, decía, puede autoconvencerse de casi cualquier cosa. Y si quiere creerse maldito, será un maldito; y si quiere creerse un pinzón de pico curvo, pues tendrá que currarse un poco más su negación de la evidencia, pero al final con tesón lo conseguirá.

Total, que a lo mejor estoy enfadado y no tengo un pijo de razones para ello, o quizá sea tan solo que se me ha desactivado la aplicación de la empatía, y soy incapaz de ponerme en la piel de la otra persona para entender lo que siente. Quizá sea solo eso, y tal vez tenga que hacer el esfuerzo por relativizar, por no entrar el trapo.

Porque quizá "aguantar" le llaman a apretar los dientes cuando ya parece que no puedes más. No lo llamarían aguantar si no fuera difícil.

O a lo mejor lo estoy haciendo bien, o sea, jugando según las reglas en las que creo, y sea solo que es que también esto es así y no queda otra, y tanta gloria lleves como paz dejas.


O quizá sea solo que es la hora de la siesta, que nada tiene más sentido que el que nosotros le damos (y apuntalamos con tablones y clavos para cuando venga el huracán), pero que es difícil pensar si canciones como éstas no dejan de subir, que te da por subirte a la montaña mágica a perderte en la nieve, a pedirte otra copa más, a irte con tu cascara de nuez a por las olas más gigantes.







Mayo loco, señora.

lunes, 31 de mayo de 2010

FIAT ARS, PEREAT MUNDUS 2, el PS de Mr Dry





"Carried away by a moonlight shadow"


"Pray for the non-believers"






Cuenta el mito que Theuth -el equivalente egipcio al Prometeo de los griegos- regaló a los mortales el don de la escritura. Thamus, el rey elegido para recibir el regalo, lo rechazó porque si bien el regalo prometía a los hombres ser más memoriosos y poder conservar la "historia" sin depender de los rapsodas, la escritura podía hacer que los humanos se volvieran perezosos, y depositaran el esfuerzo de recordar en las letras en vez de en sus almas. El rey Thamus también temía que la escritura provocara en los hombres el efecto contrario, generando el olvido de los hechos una vez escritos y archivados.


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Nada. Es imposible. No puedo escribir mis recuerdos del Primavera Sound. Miles de pequeñas explosiones formaron una efímera constelación en el cielo de Barcelona durante tres noches de finales de mayo de 2010. Se diluyen, se apagaron ya. Pero les juro que estuvieron ahí.
Y me hicieron terriblemente feliz.




jueves, 27 de mayo de 2010

PS: DEATH OF THE DISCO DANCER, por Mr Dry


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The death of the disco dancer,
well, it happens a lot ´round here...









Mr Dry no es el primer Bio que va al Primavera Sound; ya estuvo Madcap (y se trajo de recuerdo el beso extranjero de unos ojos azules), y seguramente Marlowe irá algún día cuando se resigne a rendirse al Modernismo que todo lo apisona.





Dry va con la certeza de que morirá en la pista de baile, sin que nadie se dé cuenta hasta que los barrenderos le rieguen el cuerpo frío con sus mabngueras. Fallará su corazón o su cerebro, quizá escuchando The Lisbon Maru, de Fuck Buttons, o bien Cue The Strings, de Low (morir escuchando Wilco le parecería de mal gusto, aunque puede que ocurra si tocan Heavy Metal Drummer y los recuerdos le colapsan su pequeño cerebro de almendra garrapiñada).





Después del mayo loco, Dry no se verá impresionado por los chicos ni las chicas ni los maniquís. Superado con creces por su propia actividad neuronal, no cederá ni un poco de terreno a la fascinación por la gente chupiguay, ni por sus cuerpos, ni por sus gafas, ni por sus zapas. Dormirá solo en su hotel de cuatro estrellas de la Avinguda Diagonal, ni siquiera se emborrachará con las bebidas del minibar, por mucho atractivo cinematográfico que esa imagen pueda tener. Caminará por las calles de Barcelona la primera noche, sin rumbo fijo, con frío y cansancio extremo: tendrá que aguantar despierto hasta las 2 de la tarde del viernes, porque sólo tiene hotel para el viernes y el sábado. Deseará no haber ido, querrá llamar a su madre para que le mande un Hércules de rescate, perderá el móvil, desaprovechará las oportunidades de subirse al carro, recordará a Cioran y sentirá la lástima de la gente desde la otra orilla. Volverá a sus lugares favoritos: la Barceloneta, las calles del Gótico, el Raval, la plaza del MACBA y el Carrer del Carme, intentará desayunar en el Kasparo, pero seguramente los indies lo habrán invadido, así que tendrá que irse a confundir con la tropa de currantes que desayunan en los bares de barra de aluminio. Solo, siempre solo, como siempre.





Volverá a Murcia con el cerebro deshecho, los pulmones llenos de humo y el hígado en modo esponja, quién vive en una piña debajo del mar,;el lunes irá a trabajar y la realidad le responderá con un gancho de derecha que le saltará la piñata, no se dará un piñazo con el coche porque va en avión y vuelve en treno. Tomará Ibuprofeno. No reabrirá el facebook durante el mes de junio, besará a su sobrina hasta desgastarle la piel, y seguirá biofruteando, alejándose progresivamente del mayo loco.











Nos vemos a la vuelta.

















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miércoles, 26 de mayo de 2010

DARED EVIL Y EL DESEO DE SER UNA PIEDRA, por Mr Dry


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Freud, que era terriblemente listico, había elaborado él solo toda la teoría psicoanalítica, ya saben con todo ese rollo de la mente tripartita, los trastornos de personalidad y los diagnósticos a partir de la psicoterapia. Sólo por eso ya se merece una estatua en su pueblo y que la gente aprenda a decir su nombre correctamente.


Sin embargo, como saben también, las teorías de Freud están muy devaluadas ahora. No solo por la gente imbécil, que lo reduce a conceptos mal entendidos como el "complejo de Edipo" o "la envidia de pene", sino también por casi todos los psicólogos de la segunda mitad del siglo XX. La aplicabilidad de las teorías de Freud es su punto débil (aunque en su defensa, sería como recriminarle al inventor de la rueda que su prototipo no sirva para ponerlo en un avión o en un coche de F1).


Sin embargo, hay algo en Sigmundo que sigue molando que te pinchas, a pesar de todos los pesares (como que sea un misógino de la hostiasantabendita). Y ese algo es su -perdónenme el palabro- honestidad intelectual.



Cuando Freud vio que la base de su teoría psicológica hacía aguas, simplemente, la cambió. Básicamente, Freud creía en lo que él llamaba "el principio del placer", que viene a decir que todas las personas se acercan instintivamente a lo que les produce placer, y se alejan de lo que les produce dolor. Ese placer y ese dolor pueden ser inconscientes o perversos, y ahí es donde radica la diferencia de Freud con otros "psicólogos" como David Hume o incluso Aristóteles.



Así, Freud "podía explicar", por ejemplo, las perversiones sexuales como el resultado de una mala sublimación de las pulsiones sexuales, que en vez de haberse dirigido racionalmente hacia los genitales, se habían perdido por el camino, depositándose en sitios insospechados. (Por eso, según él, hay gente a la que le mola que le zurren, o que le laman los codos).



La gente estaba encantada con su teoría: era nueva, era omniexplicativa, y además, permitía a esos señores de barbas hablar de pollas y clítoris, lo que les molaba del todo después de tanta represión victoriana. Sin embargo, a él, que no se conformaba con que le dieran palmaditas en la espalda, no le parecía suficiente.



Freud cambió su teoría (aunque dejó intactas las estrategias de la psicoterapia, que es lo que hoy está más pasado de moda que el miriñaque) porque vio algo, algo que le acerca tremendamente a posturas filosóficas más complejas. En "Más allá del principio del placer" repudió su teoría acerca del placer y del dolor como los polos que guían la conducta humana. Era bonito, sí, pero ¿era verdad?


En un alarde de soberbia, Freud dijo que la dualidad no era entre placer y dolor, sino entre Eros y Thanatos. Eros se suele traducir como "amor" y thanatos como "muerte". ¿Por qué no entonces, eros y neikós ("odio")? Pues porque él los iba a usar de otra manera.


Eros es un dios primordial, que para los griegos simboliza la atracción sexual, el amor y el sexo. O sea, el deseo de estar con los demás, y por extensión (y aquí está la clave), de usar la energía propia para participar activamente en el mundo. Thanatos, es la personificación de la muerte no violenta, y por extensión, la ausencia de energía, el no-deseo.


Así los usa Freud. La vida es una lucha, un nadar contra corriente en el que si dejas de bracear te vas para atrás. La vida es una lucha por la supervivencia, decía Darwin. La vida es, en definitiva, una "presión constante que hay que gestionar". Eros es el impulso de subirse al carro. Eros es el deseo de centrifugar nuestra energía, de liberarla, de darla. De ahí que se confunda con el sexo, pero también con tener hijos, por ejemplo. Thanatos es lo contrario: frente a la presión, la respuesta es nula; es arrugarse hasta la posición fetal (que nos recuerda la paz en la que no había tensión, según Freud, el útero materno).


De ahí que el sinónimo de depresión es la apatía, el deseo de no sentir, y su antónimo sea la actividad (no la alegría, que es una emoción "superficial"). Frente a la presión de la vida, dos posibles respuestas (o más bien, la mezcla desigual de las mismas): eros y thanatos, el deseo de expandirse, frente al deseo de arrugarse. Son deseos sin objeto, sin término, de ahí que ya no haya explicación simplona como en "dolor" y "placer" físicos. Son impulsos ciegos, como en Darwin, con la sana diferencia de que en Freud se pueden hacer conscientes. Por eso me gusta tanto este tipo, joder.





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lunes, 24 de mayo de 2010

MAYO LOCO, por Profesor Drylicus


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El mayo loco, ese tobogán acuático, esquizofrenia de momentos inconmensurables entre sí, pirámide egipcia de bloques de Lego. Mes leve para los no alérgicos, aviso del verano, torpe jueves anual. Infinito momento detenido a la manera budista, si acaso los budistas toman ácido. Que por mayo era por mayo, y yo me la llevé al río. Treinta y un días, a veinte cigarros por día y el doble en las fiestas de guardar. Acelerador de hadrones, sibila muda por la maldición, viajes a Transilvania y post desahogadores.


Mayo, mes de John Lennon, pobrecito mío, y de Yoko. El mundo subsiste (sub- sistir: se sostiene "por debajo", se sostiene a sí mismo) sin nosotros, por muchos récords que tengamos jugando al Tetris. Las metáforas, esas zorras engañadoras, cantos de sirena que engatusan al rey de Ítaca porque el muy hijodeputa les ha puesto cera en los oídos a sus remeros. Imposible procesarlo todo, entender algo, no hay tiempo. La corriente contra las rocas, la resaca del mar mediterráneo.



Pónganle cuervos al olmo, críen dioses que les hagan madrugar, elogien la sombra y disfruten la luz, sáltense un galgo, exploren por dónde les lleve el cerebro pero luego no se asusten de que algo raro les devuelva la mirada. Aplaudan, que a mayo le queda solo una semana, y brinden con veneno y salgan a la ventana a fumarse un cigarrillo, y no esperen ni teman, y no esperen perdurar, ni quieran cosas imposibles, ni crean todo lo que les dicen, ni saquen la cabeza por la ventanilla; dejen que el lenguaje haga el resto.




Tengan ustedes buena semana.



****ACTUALIZACIÓN****

Huye del frío hayedo.


Huye, lobo, huye.


Antes de que llegue el invierno


y nieve,


ven a mi lado.




Huye, lobo, huye.


Deja a las liebres tranquilas,


huye antes


de que se abra la veda.




Saca la cola de la madriguera.


Acércate,


ven a mi lado.


Huye, lobo, huye






****ACTUALIZACIÓN 2****


El cielo que ahora vemos
No es cielo ni es azul:
Lo has traído tú.


He advertido a los que habitan
El infierno de la luz:
Los has traído tú.


Por tu risa, una tormenta;
Por tu sueño, una explosión:
Total destrucción.
Total destrucción.



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sábado, 15 de mayo de 2010

PALADEANDO LA RESACA, por Mr Dry

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I saw you enter hiding, fading
I tried not getting lost in you
The small things, they're in my mind waiting
The small dreams waiting for the night

Hiding, fading
Hiding, fading





Algunas canciones son como mantras, como los ejercicios de repetición del Peregrino Ruso, o los giros de los derviches turcos.

Algunas situaciones son límite, como cuando ayer un amigo (con novia) y una amiga (recién soltera), bebidos hasta decir basta, se pusieron a bailar una suerte de lambada restregando todo su cuerpo delante de toda la gente del bar. Y cuando digo toda la gente del bar, me refiero también a la novia de mi amigo, que, efectivamente, estaba en el bar y asistía atónita a semejante ejemplo paradigmático de la expresión "se nos está yendo de las manos". Yo lo veía todo desde la barrera (Polar Oid dixit), y como a cámara lenta. Veía los cuerpos de los dos bailarines queriendo entrar el uno en el otro, y que su propia ropa y sus propios cuerpos se lo impedían; y en el otro lado, a unos tres metros de distancia, sujetando una copa y poniendo la mirada triste del que se sabe impotente, estaba la novia de mi amigo. Como en un partido de tenis miré de un lado a otro, hasta que me decidí a intervenir. Era justo el momento en que sus labios se iban a alinear en posición de combate. La locura a tiempo real; la de mi amiga, por querer besar a quien fuera; la de mi amigo, por pasar por encima de los sentimientos de su chica, que lo miraba con ojos de dibujo animado japonés. Me despegué de la barra, dejando hablando sola a una pelirroja con gafas de pasta, y me acerqué hasta donde bailaban los dos protagonistas. Rodeé a mi amigo con un brazo y le grité al oído (la música estaba infernal):

-Man, ¿Qué coño estás haciendo?

Y el me respondió, señalando a la bailarina que tenía enfrente, como si su cuerpo fuera un canto de sirena irresistible:

-Dry, ¿y qué quieres que haga?

Y yo le dije:

-Pues controlarte, aunque sea un poco.

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Eso fue ayer. Y esto, hoy.


Esta noche, con toda mi resaca (que pienso combatir con doce horas de sueño y un domingo de tranquilidad limpiando Dryville), me he puesto a pensar en la idea de control, en la idea de límite, en la hybris, en la atracción del abismo, la euforia como caballos desbocados y, qué sé yo, en definitiva, una serie de ráfagas mentales que no se dejan sistematizar: que si las pulsiones, que si la voluntad, que si el sexo, que si la ley del deseo, que si quieres arroz, Catalina.

No hay sinapsis hoy en mi cerebro. Quiero pensar pero no puedo. Me sale el mono con los platillos, como a Homer Simpson. O se me cuela un musical "hiding, fading, hiding, fading, hiding, fading" y me entierro en mi propia neblina mental.

Quiero pensar en algo que me saque de la imagen de la tristeza de la novia de mi amigo; no por ella, que ya hoy estaban bien, sino porque todo parece vulnerable, porque parece que no hay wonderwalls, ni escudos perfectos, ni amuletos contra la decepción, ni antídotos contra los desencantamientos.

Eso sí ,debo agradecerle a mi resaca que no me mantenga demasiado tiempo en el mismo sitio, y que me balancee de una esquina de mi cerebro a otra. Debo agradecerle a ella que me traiga imágenes agradables, como a Madcap sonriendo en el taburete de al lado, o fogonazos que me recuerdan lo bien que lo pasé ayer, a pesar de todo.

Qué rollo de post, no?



Buenas noches
Buenas noches
Buenas noches
La despedida es de un sabor tan dulce
Que estaría diciendo buenas noches
Hasta el amanecer.


hiding, fading, hid...

jueves, 13 de mayo de 2010

CASANDRA, por Mr Dry

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(otro post dionisíaco enmarcado en el ciclo de Los Mayos Locos, avisados quedan).
Casandra, la sibila délfica, literalmente en griego (Κασσάνδρα), la que enreda a los hombres. Ojo, hombres con pito (aner, andrós), no hombres en general o "seres humanos" (anthropós). Casandra, escupida en la boca por Apolo, y así condenada a prever el futuro y a que nadie la crea. Llorando y gritando la inminente destrucción de Troya y la muerte de Agamenón, humillada y desesperada.
Miguel Ángel la pintó en la Capilla Sixtina, y creo que es una de las cosas más bonitas que he visto jamás (aunque está a unos 25 metros del suelo y te dejas el cuello mirando para arriba mientras turistas gordos te empujan para hacer fotos del Juicio Final). Seguramente pensó " a esta chica hay que quitarle la maldición. Por todo lo que has llorado te voy a hacer un fresco que la gente lo va a flipar. Te voy a limpiar la sangre, y a soplarte en las heridas, te voy a devolver a como eras antes y te voy a parar el tiempo para que conserves esa paz que desprende tu mirada." Y luego su cuerpo, claro. Qué bonitos son los cuerpos de chicas que pinta Miguel Ángel, y qué increíble que los pintara a veces boca abajo, a veces acostado, casi siempre a la luz de las velas y viendo menos que un gato de escayola. Son cuerpos monumentales, musculados e incluso "deformados" (anamorfosis), porque están hechos para que se vean desde abajo, ya les digo: el techo de la capilla está a treinta metros. En fin, qué bonitos son los cuerpos de Miguel Ángel, y qué bonito es el tuyo. Ya no sé si me gusta porque me recuerda, o me recuerda porque me gusta. Qué buena estás, joer.
Será que soy un tirillas, que abandoné a mi cuerpo allá por el año dosmil -y miren que corría y jugaba al fútbol-, y quizá por eso, por ser un tirillas, me gustan las maravillas de un cuerpo esculpido por el deporte, la vida sana y la energía muevetrenes. Si ese cuerpo tiene unos ojos que puedes mirar desde cerca abrazado a su espalda, pues mejor que mejor. Si ese cuerpo huele y sabe como si el mismísimo Miguel Ángel hubiera creado una línea de cuidado corporal, pues no les digo nada. Y no les digo nada más porque Casandra soy yo también.
O sea, que no es Velazquez, es Miguel Ángel. Cuando estuve en Florencia me explicaron que en la Plaza de la Signoria, justo detrás del impresionante David de coña que tienen puesto, en la pared del ayuntamiento, Michelangelo Buonarrotti (la mejor de las Tortugas Renacentistas), esculpió un rostro. Y ustedes dirán "pues vaya mierda, nen, ¿y qué tiene eso de especial?". Pero esta vez no tendrán razón, porque la cosa está en que M.A. esculpió ese gepeto... de espaldas. Prueben, prueben: simulen que llevan un martillo en la mano derecha y un cincel en la izquierda. Ahora, lleven sus manos a la espalda e intenten dar golpes en el aire. Si tienen gente alrededor, seguramente pensarán que tienen ustedes el cocopallá. No se apuren, tarde o temprano se iba a descubrir. La belleza, cuando es grande, nos exige grandeza. Y el tipo que esculpió un getafe de espaldas (además de hacer cuatrocientas mil cosas superchulas), debe de ser el responsable de que tu cuerpo me vuelva tarumba.
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Que por mayo era por mayo, abrazos muyayos.
Profesor Drylicus.

miércoles, 12 de mayo de 2010

THINGS ARE WHAT THEY SEEM, por Mr Dry


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(Los Mayos Locos del Profesor Drylicus les ofrecen este post)


Cuando Adolf Hitler llegó al poder obteniendo el 44% de los votos en las elecciones al Reichstag (cuyo incendio se había encargado de orquestar unos días antes, para así acusar a los partidos de izquierdas y ganar por fin las elecciones), no sospechaba que su vida iba a convertirse en lo que después se convirtió. Sencillamente, él solo quería tener el poder. Cuando se lo dieron, simplemente empezó a usarlo. Como saben, se anexionó Austria, invadió Renania y los Sudetes, y puso sus tropas en Danzig, a punto de asaltar el famoso "corredor polaco", que el Tratado de Versalles le había arrebatado a Alemania.

Dadalier (Fr) y Chamberlain (UK) se reunieron con él en Munich para tirarle de las orejas: Oye, Adolfo, no te pases.

Pero Adolf tenía el poder. Y una persona resentida con poder es quizá lo más peligroso del mundo. Así que se le mezclaron en la cabeza viejas rencillas con compañeros de escuela, ideas subnormales sobre banderas e himnos, esteticismos varios con respecto a la superioridad de las razas, y quizá una suerte de tedio vital, ése que muchas veces nos hace tirar por la calle de enmedio simplemente para ver qué hay.


Así, cruzó la frontera polaca, lanzó su flota hacia el Mar del Norte, se hizo con Dinamarca y Suecia, intentó invadir el Reino Unido (y al ver que no podía, lo bombardeó), avanzó igual que sus abuelos atravesando Holanda y Bélgica para conquistar la mitad de Francia (y desfilar triunfante por los Campos Elíseos, rompiendo para siempre la historia de amor entre Bergman y Bogart), se hizo con toda Checoslovaquia, y traicionó el pacto de no agresión que había hecho con la URSS, llevando sus tropas a las puertas de Stalingrado.

Winston Churchill dijo entonces su famosa sentencia, en la que criticaba a los franceses y al gobierno de Chamberlain por no haber intervenido antes a pararle los pies al matón del instituto: "Teníais que elegir entre el deshonor y la guerra. Elegisteis el deshonor;y así, tendréis la guerra".

Las cosas son lo que parecen, lo que sentimos que son.

Chamberlain y Dadalier confiaron en que Hitler frenaría. Eva Braun quizá pensaría alguna vez al dormir a su lado "bueno, son cosas de hombres, seguro que él las entiende". Los alemanes de a pie confiaron en banderas de colores o se emborracharon de promesas locas (credo quia absurdum est). Sin embargo, en su fuero interno, a todos ellos algo les decía : ¿y no será que le hemos dado el poder a un loco? ¿no será que ya no hay vuelta atrás, que la vida tal y como la conocíamos y la soñábamos nunca será más lo que fue?


Cuando quisieron reaccionar, ya era tarde; y todos los parches se fueron cayendo, uno a uno, y la verdad se desvelaba, y la vida se hacía real en forma de trincheras, de madres gritándole al cielo que no caigan más bombas, de brazos tatuados con números de serie, de suicidios cobardes en bosques perdidos.


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