
Vienen los grandes festivales de verano. Conciertos sin fin con melopeas de antología que nos rebozarán por situaciones de un fervor emocional intenso hasta el demacre y la destrucción.
Ahora podemos pensar en Benicassim o Barcelona, pero y si nos vamos a la zona de la patagonia donde las personalidades rudas mojan su gaznate en vodka de piedra y mojan su sudor con lágrimas? o si nos vamos al barrio de pencho el maquinista?
Uno de todos nosotros, modernos progres, almas mutiladas encubiertas en sonrisas de lata y gafas de bartolo el grande, muchachada acomodada entre sombras y entre un circo de bellas figuras de nácar, desatando sus vaporosos bailes desinhibidos al son de viva la vida. Todos nosotros, tendamos una mano a los espíritus que rebosan humildes ideas, estáticas, llanas, sencillas, estancadas en poco dinero roñoso y sonrisas rutinarias de domingo con estofado de la abuela. Hagámosles partícipes de nuestra música, nuestro movimiento cultural, nuestras técnicas de belleza ambientadas por el sonido de the velvet underground.
Que nos folle un pez espada alicatado por el culo sí, pero si podemos darles lo mejor que tengamos, lo mejor que veamos en nosotros o como poco darle algo con lo que disfrutamos, creo que nos acercaremos algo más a ellos y ellos a nosotros.
Siempre dicen que hay alguien peor que nosotros, pero todos nosotros tendemos a degenerar nuestro tierno presente
