sábado, 26 de mayo de 2012

IMPOSSIBLE SOUL, por Mr Dry


(En el aniversario del concierto de Sufjan en Barcelona he decidido recuperar esta entrada. Creo que la ocasión lo merece)






BOY, WE CAN DO MUCH MORE TOGETHER, por Mr Dry
(Publicado originalmente en el TTjas el 30 de mayo de 2011)























"...and the you tell me `boy, we can do much more together´"








Cuando Sufjan Stevens cantó ese verso me saltaron en slalom varias lágrimas por las mejillas. A mi lado, mi amigo Marc (que lleva tatuado de hombro a hombro una mezcla entre las portadas del Illinoise y del The Age of Adz) me abrazó y me dio un beso y se puso a llorar el también, y todo el Auditori se calló mientras aún sonaba el rugir de las trompetas de la parte casi-final de Impossible Soul y el confetti ni siquiera había acabado de aterrizar en el suelo del todo.


Y aquello era como el aleph de Borges, un solo punto que concentrara el universo; o como la tragedia según Nietzsche, un arte que enseña a los hombres el equilibrio entre lo apolíneo y lo dionisíaco, la belleza y el terror.


No sé si he presenciado jamás algo tan bonito en mi vida, no sé si he estado delante de una persona capaz de emocionarme tanto, ni si volverá a ocurrir. El concierto total, la tormenta perfecta. Un genio, una especie de Petit Prince que mirara con ternura a los hombres y les cantara sobre las cosas humanas, un profeta cósmico al estilo de Ziggy Stardust pero hablando desde unos pocos metros en vez de desde hace décadas; un starchild que bajara de su nave y, al quitarse la escafandra, descubriera que es igual que nosotros. Y asimilarnos nosotros a él, y no al contrario, al menos durante un par de horas.


Era el mundo mismo cantándose a sí mismo, la humanidad gritando de dolor y alegría. Un hombre cantándole a las desesperantes contradicciones de la vida, enredándose con ellas, y aún así saliendo victorioso. Parecía, ya les digo, que todos cantábamos con él, bailábamos con sus bailarinas, surfeábamos sus proyecciones.


A mitad de concierto, Sufjan se paró y habló durante unos seis o siete minutos sobre por qué había hecho el The Age od Adz.  Nos explicó por qué consideraba insuficientes y "politizadas" a las palabras (cargadas de fuerza represora), y por qué había decidido poblar todo el disco y el concierto con ese aura espacial, por qué era necesario hablar desde fuera para contar cosas de dentro. Del mismo modo, todo el lenguaje visual del artwork del disco, o las proyecciones durante el concierto -inspirados en este señor, tal y como se explica aquí-  también tenían esa función. 




Así la de Sufjan Stevens es en la apuesta artística más valiente, lúcida y auténtica -a pesar de la impostura- que he visto en toda mi vida. Sutil, inteligente, desgarradora, frívola, grande y desbordante como la vida. 


---








Y así, Marc me volvió a agarrar del cuello y noté sus lágrimas, y aquél concierto nos iba a cambiar la vida, y grité hasta quedarme afónico, y di las gracias por no ser Sufjan Stevens y ser yo mismo, y me acordé de aquella chica a la que quise tanto y me perdoné a mí mismo lo que todavía no me había perdonado, y lloré, lloré tanto que se me mojó la camiseta, y Sufjan dio las gracias en español y creo que también tocó Chicago, pero ya era imposible prestar atención. Y lloré en el tren cuando me puse el disco en el emepetrés y estoy llorando ahora, como si alguien me hubiera susurrado que no está todo perdido, y entonces nos salimos como pudimos de L´Auditori y nos fuimos a tomar una cerveza y un chupito de Jaggermeister y nos volvimos a abrazar y empezaba a hacer un poco de frío,pero aún así nos quedamos sentados en el césped casi una hora con cervezas en la mano y una especie de secreto inexpresable flotando alrededor nuestro,  y a mí se me ocurrió que tenía que escribir esto en algún momento, y agarré un pedazo de sensación y me la traje envuelta en un pañuelo en mi mochila porque quería enseñárosla.












.

2 comentarios:

Por favor, deje su mensaje después de oir la señal.
¡Teeeeeteeeejas!