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La verdad es que no sé ni cuándo ocurrió, ni por qué, pero se me ha soltado un tornillo y ando a vueltas con la realidad, que si ahora parece que el tiempo se ha detenido, que si la moral es un lenguaje incomprensible, que si la conciencia genera pensamientos aleatorios e inconsistentes, etc.
No soy un gran conversador ni tengo un pijo de carisma, en mi curriculum no se leen grandes hazañas sociales ni grandes triunfos de la voluntad sobre los elementos. De un tiempo a esta parte, empero, me había conformado con llevar mi vida de pequeñoburgués que lee libros y escucha música, a veces incluso simultáneamente, y que, de manera esporádica, libera romanticismo y misantropía en cantidades compensadas. Por eso me fastidia tanto comprobar que se me está yendo el quico, porque ya lo tenía todo más o menos bien posicionado y ahora las cosas me miran con extrañeza. Debe ser esta soledad, que desquicia al más pintado, y si uno viene de serie con predisposición a la tragedia absurda, pues que si quieres arroz, Catalina.
Tener un blog no ayuda en absoluto, porque si uno tiene una noche impúdica, pues dice barbaridas tetreme-mubundas, y ahí se quedan, listas para avergonzarte cuando quieres deshacerte del lastre de lo cenizo que eres a veces. Pero un diario es un diario; y a un diario no se le miente, porque si no, ya estás jodido del todo. Tampoco es un contestador telefónico, pero aprovecho para preguntarle a Madcap si le parece bien poner 50 aurelios cada uno para el regalo de nuestra pequeña sobri hispanoitaliana (que si no, se me olvida, y no me apetece ahora ni escribir emilios, ni teclear un sms con mi móvil táctil diseñado por el mismo Belcebú para que sacarme de mis casillas)
Ya no sé qué estaba diciendo, pero bueno, da un poco igual, porque escribir es seleccionar, pero esto no es una novelón ni un guión bien ensamblado (de los que hablan Dani Castro y sus secuaces en Bloguionistas). El caso es que poniendo este link, pues ya me ha dado sueñete, y si no les ha gustado, tomen la drástica decisión de no leerme más, que tampoco su vida se verá demasiado afectada, y no lo digo por embajonarme más, sino porque es verdad, vaya.
Tengan ustedes buena semana