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jueves, 23 de septiembre de 2010

Hoya de fotones eclipsados - mc




"Life is much too long when you dont live"


Todo sucede a un ritmo tan rápido para mi aletargada mente que se diría que cada experiencia, cada paso, positivo, negativo, cada elemento vivido es una magulladura a mi cerebro, con una bilis espesa y poco ácida, ennegrecida que circula por los ventrículos y hasta pone en jaque la misma boca del estómago con típicos síntomas como los reflujos esofago gástricos.

Como puede ser que nos hagamos tantas preguntas y asumamos tantos sucesos? como si de beberse un vaso de agua se tratase. Las cosas vienen y son como son? Sólo aquellos inquietos que se abandonan pueden conseguir algo parecido a una tregua consigo mismo. Y aunque el universo fuese un juego de azar que tuviésemos que aceptar fuera de la mano de toda divinidad, los humanos en sí mismos somos un trecho complejos.

Recuerdo una época en la que tenía tiempo para controlar los elementos externos de mi vida y tenía tiempo libre para plantearme la existencia, leer un poco, ver documentales. Sin duda recuerdo que por aquél entonces ya era un alma débil, que no llegaría a vislumbrar la claridad del ser o definir la forma de mis inquietudes, pero sin duda que el curso de lo que hacía, por un lado tan vacío, daba ya de por sí un significado de peso y bastante lógico acorde con como soy a mi vida.

La presión de tener que ser una doble persona te formatea y convierte en un cyborg; actúas y ya está, así día tras día, y todas aquellas quimeras que monté quedaron como castillos de arena que serán arrastrado con millones de compañeros en pos de la etapa del adulto.

Y por si fuera poco, como vivir una rutina, fuego monocromático que vacía tus instintos y hace que pierdas la chispa?

Siento que el mundo es un laberinto de naipes que vamos solucionando y que por momentos se desmorona. Las claves que te llevan a otra salida no son la verdad, son solo un quebradero de cabeza para alcanzar otro. Sufrimos de transformismo. Nuestro cerebro está sometido a una devastadora presión social, a una débil personalidad humana.

Einstein veía los diamantes como las estrellas más grandes y hermosas jamás vistas, estrellas que somos y nunca seremos. Él ensalzaba la naturaleza de un niño. Somos como diamantes pulidos de la naturaleza, y acabamos siendo piedras toscas con una burda función temporal que acaba trastocándonos. Hace falta tener mucha fuerza para no traicionarse. Suerte