
Creo que muy acorde con la concepción de destino de los griegos expresada por Mr.Dry está la sensación del MIEDO. El miedo, algo intangible que puede mover montañas de arena y que se sale con todas del marco conceptual de la realidad. Algo por así decirlo, que nos intenta separar de nuestro destino, un engaña bobos.
Lo que me pregunto es si el miedo puede ser una capacidad del cuerpo para acomodarse a lo que ya tenemos, si puede frenar muchos de los "sueños" que tengamos. Imagino que sí, que muchas veces nos movemos por miedo, una realidad muy triste, pero muy natural, un mecanismo del cuerpo humano para conservar la tranquilidad que tanto ha costado conseguir por los medios adaptativos. Al final, como indicaba Dry, nos acostumbramos y joder, perdemos el norte. Nos entretuvimos por el camino, hubieron perturbaciones y ya no sabemos que rumbo coger, además, empieza a llover (un gran mal para muchos...) y casi que mejor volver a casa.
Lo único que ahora mismo me puede parecer interesante y fascinante de todo esto es qué aplicación real tiene el miedo y quien puede explotarla si es que realmente puede suceder. Un sentimiento- instinto básico de supervivencia, primitivo y descarnado, que en nuestra época se funde con ideas abstractas, una forma de vida sin caza, con ritos de apareamiento exquisitos. Miedo a qué? por qué? Ahí las personas menos sensibles tienden a tener menos miedo, y para la sociedad actual, creo que es una cualidad que le acerca más a la idea de felicidad.
Pero por supuesto, biofrutas todo corazón de fruta y leche, unos más preparados, otros menos, complementando, con 25 vitaminas distintas, ácido fólico, queratina, jalea real, omega 83 y lechuga, matizamos más el mundo y vivimos las experiencias con una gama de matices bastante amplia. Para bien o para mal es el precio de no ser animal.